Un clásico de los veranos en Argentina está siendo, sin lugar a dudas, los apagones que se suceden a lo largo y lo ancho del país, sobre todo en las zonas metropolitanas.

Como es sabido, el problema no tiene que ver con un déficit energético sino más bien con la falta de inversión que las empresas distribuidoras de energía, tanto estatales como privadas, evitan realizar para reforzar los cableados de baja tensión. A saber, cuando la energía demandada en cierta zona pasa a ser superior a la que resisten los cables subterráneos, la compañía ejecuta el corte antes de que estos se quemen.

Rubén Levy, ingeniero electricista electrónico, ex-jefe del área técnica de protecciones eléctricas de alta, media y baja tensión durante 18 años en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba -EPEC- y perito judicial en temas de ingeniería especializada, habló con Energía Estratégica sobre este tema y dijo que no hay control estatal en inversiones porque el precio de las tarifas “es un precio político.

Es una tarifa que está montada sobre una base política”, insistió el especialista, quien dijo que no hay un precio real del costo de kW por parte de las distribuidoras sino sólo una estimación del gasto que está sumamente amortizado con fuertes subsidios que no reflejan el verdadero precio en la factura de luz.

La generación de energía tiene un costo al que se le suma la transmisión, las pérdidas, el uso, el personal para hacer la facturación. De ahí podemos deducir el precio del kW hora que varía en cada zona”, aseveró el entrevistado.

Sin embargo, dijo que ese estudio “no existe”, por lo que no se le puede realizar un seguimiento real a las empresas proveedoras sobre sus gastos y mucho menos un control cuando éstas alegan falta de capital para destinar en obras de tal envergadura, como lo son la del cambio de cableados subterráneos.

Observó que las inversiones que se llevan a cabo están puestas en reforzar fusibles en lugar de aumentar la potencia de las líneas, lo cual requeriría de miles de millones de pesos. Si aumentás las potencias de las protecciones solamente, terminás destruyendo la red, y eso es lo que está pasando, señaló Levy.

Asimismo, reconoció que hay un crecimiento anual del 5 por ciento en el consumo energético argentino y, al no haber crecimiento en las redes, los cortes de luz podrían ser mayores durante este verano.

Por otro lado, destacó un fuerte problema en los apagones. Dijo que al haber sobrecargas, y por ende detención del suministro, se queda sin energía todo un sector en el que puede estar incluido un establecimiento con necesidad de urgencia del servicio, como el caso de un hospital. “Los equipamientos en baja tensión instalados son bastantes primitivos, entonces no se puede cortar un pedazo, sino la red entera”, remató Levy.