A principio del mes pasado, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, anunció que la firma Azúcares Mediterráneos S.A. estaba interesada en montar una fábrica de bioetanol de maíz en un predio de 18 hectáreas en Puerto Vilelas, brindando apoyo desde la provincia. Según los dichos del ex Jefe de Gabinete, la iniciativa contempla una inversión inicial de 47 millones de dólares y generará la posibilidad de 100 puestos de trabajo.

El sitio no es elegido de casualidad, ya que se asentaría allí con el fin de complementarse con la planta de abastecimiento que tiene en esa zona la petrolera nacional YPF, desde la cual abastece a todo el Noreste y Noroeste Argentino.

El proyecto prevé una capacidad de procesamiento anual de hasta 180 mil toneladas de maíz y una fabricación de 100 millones de litros de bioetanol.

Sin embargo, fuentes vinculadas a la iniciativa revelan a energiaestrategica.com que no se realizarán las inversiones previstas hasta tanto no se eleve el corte de naftas con biocombustible a un 12 por ciento, hoy pautado por Ley en un 10 por ciento, por lo que afirman que el proyecto está momentáneamente truncado.

El reclamo de este aumento de un 2 por ciento en la mezcla con combustibles no es nuevo en el sector. Empresarios señalan que la capacidad productiva que ofrece la industria es mayor a la demanda local, y peor aún, otros aseguran que no están cubiertos los cupos legales asignados por resolución.

Esta situación desemboca a que los inversores de este nuevo proyecto exijan garantías para invertir.

La demanda ya ha sido solicitada a la Secretaría de Energía de la Nación, y se encuentra en etapa de evaluación.