El mes pasado, Giorgio Stangalino, Presidente de la Cámara Geotérmica Argentina, explicó en el VII Encuentro del Continente Americano cuáles son las potencialidades de Sudamérica en materia de energía geotérmica.

En términos comparativos, la región ha desarrollado poco esta tecnología. La primera experiencia es argentina y se remonta al año 1988. Se trató de una prueba piloto de una planta geotermoeléctrica de 0,7 MW en el Volcán Copahue, en la provincia de Neuquén. El proyecto funcionó hasta el 1997.

Actualmente el Gobierno argentino analiza licitar el proyecto en octubre próximo. Se pretenderá impulsar el desarrollo de una planta de 10 MW a pesar de que el proyecto tiene una capacidad total de 30 MW, de acuerdo a los cálculos de los estudios de factibilidad técnica del reservorio, donde se realizaron 3 pozos para medirla.

El segundo proyecto de Sudamérica es chileno. Entró en operaciones el año pasado, se llama Cerro Pabellón, se ubica en Ollagüe, tiene 48 MW y es controlada por la italiana Enel Green Power.

A pesar de este escenario, Stangalino aseguró que en la región podrían desarrollarse 15.000 MW de energía geotérmica.

 

A partir de distintos gráficos y detalladamente puntualizó en cada uno de los países.

Argentina

Bolivia

Chile

Colombia

Ecuador

Perú

Venezuela

 

“La energía geotermoeléctrica en América Latina tendría que ser considerado política de estado”, manifestó Stangalino, destacando la necesidad de que los distintos gobiernos impulsen el desarrollo de cada proyecto generando estrategias que acompañen a la inversión privada.