La Base Antártica Marambio, la mayor que posee la Argentina en la Antártida, está ubicada en una pequeña meseta a 200 metros de altura sobre el nivel del mar de la Isla Marambio, que tiene catorce kilómetros de longitud y ocho kilómetros de ancho, está sobre el Mar de Weddell a 64° de latitud sur y 56° de longitud oeste,  y a una distancia de 3.600 kilómetros de Buenos Aires y de 2.800 kilómetros del Polo Sur.

Por su ubicación, apenas por encima del Círculo Polar Antártico, y por sus condiciones climáticas, las temperaturas en el lugar llegan a los treinta grados bajo cero con vientos de 120 km/h. Por ello, se podría pensar que no es un lugar idóneo para colocar paneles solares fotovoltaicos para proveer total o parcialmente de la energía eléctrica necesaria.

Sin embargo, la iniciativa implementada por el Proyecto IRESUD (Interconexión a Red de Energía Solar Urbana Distribuida), un convenio asociativo público‐privado que incluye dos instituciones públicas, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la UNSAM; y cinco empresas privadas: Aldar, Edenor, Eurotec Nutrition Argentina, Qmax y Tyco Electronics Argentina, puede modificar este preconcepto.

En colaboración con el Plan de Apoyo a la Actividad Antártica de la Fuerza Aérea Argentina que la Dirección General de Investigación y Desarrollo (DGID)  lleva adelante, esta iniciativa demuestra que la energía solar fotovoltaica es una alternativa a tener en cuenta.

Si bien un proyecto de este tipo no genera energía considerable una parte del año, debido a que el sol apenas se eleva por encima del horizonte en los meses de invierno (además los paneles se cubren de nieve regularmente), “la energía obtenida por la instalación en los primeros 6 meses es prometedora”, comenta el ingeniero Hernán Socolovsky, integrante del equipo de trabajo de IRESUD y docente de la UNSAM en la carrera Ingeniería Electrónica, quien participó en el montaje junto con otros tres profesionales.

Los datos registrados hasta el momento muestran que el sistema fotovoltaico generó el 60% de la energía que generaría una instalación similar ubicada en Buenos Aires (2,4 HSP promedio contra 4 HSP en Bs. As).

Esta prueba piloto de la Base Marambio, ubicada en el techo de la Terminal aérea de pasajeros y carga (ver foto), fue conectada por primera vez el 10 de diciembre del 2014, cuando personal de la CNEA, la UNSAM y la DGID viajó especialmente para su puesta en marcha. Entró en funcionamiento regular en enero de este año. Aún no se cuenta con datos anuales pero, según Socolovsky, el panorama es bastante bueno: “Los meses analizados incluyen  períodos de máxima y mínima radiación solar (enero-junio), por lo que el promedio anual no debería variar mucho con respecto a estos primeros 6 meses” (ver energía total acumulada en el gráfico).

En la actualidad gran parte de la producción eléctrica se realiza mediante combustibles líquidos de origen fósil, que son llevados del continente americano al antártico mediante barcos, operación que demanda un gran esfuerzo de coordinación de logística,  afectación de personal y medios aéreos  para su descarga.

El análisis de esta instalación permitirá evaluar la incorporación de esta tecnología a las bases antárticas, ya que es fundamental, según el Tratado Antártico al cual  Argentina adhiere, disminuir lo más posible el impacto del hombre en el continente blanco, además de reducir enormemente el costo de la generación eléctrica.

Fuente: UNSAM.