Se llevó a cabo el Foro hacia una estrategia nacional Hidrógeno 2030, organizado por el Consejo Económico y Social de la Nación, donde se dialogó acerca de dicha tecnología desde diversos aspectos, tales como potencialidad, reglamentación, transición energética, nuevos mercados y capacidades científicas – tecnológicas.

Daniel Schteingart, Director del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo, planteó que “es fundamental el hidrógeno verde o el rosa para poder descarbonizar la matriz energética y de esa manera minimizar el impacto ambiental que tiene el crecimiento económico”. 

Teniendo en cuenta el impacto en el noroeste argentino por su gran capacidad solar y la Patagonia en materia eólica como ejes del desarrollo territorial y potencial de la producción de H2, el especialista reconoció el rol exportador que puede tener el país.

“Nuestras estimaciones arrojan que de cara al 2050 podríamos exportar quince mil millones de dólares ligados al hidrógeno, equivalente a lo que el año pasado exportó el complejo sojero”, señaló.

“No solo queremos insertarnos en la producción de hidrógeno en la fase primaria, sino también desarrollar la cadena. Esto significa poder contar con redes de proveedores nacionales que puedan estar al servicio de la producción del hidrógeno”, agregó. 

De esta manera lo que se pretende es multiplicar la cantidad de puestos de trabajo asociados a la actividad mediante la fabricación de los equipos que formarán parte de la producción de hidrógeno. 

Al respecto, Daniel Schteingart lo mencionó como un hecho importante y declaró que “desde el Ministerio de Desarrollo Productivo estimamos que el potencial puede ser de cincuenta mil empleos si logramos desarrollar bien la cadena”.

Por otra parte, el funcionario se explayó en relación a las políticas productivas a futuro y adelantó que pronto iniciarán rondas de diálogo y conversaciones con los actores de la cadena productiva para pensar cómo potenciar el hidrógeno en Argentina y llevarlo a la realidad. 

“Creemos que las buenas políticas productivas siempre tienen que ser en diálogo y consenso con el sector privado porque son la contraparte absolutamente fundamental del buen diseño e implementación de las mismas”, opinó.

“La experiencia indica que son vía coordinación público-privada, no con un estado aislado del sector privado, sino en diálogo permanente, porque surgen políticas de consenso, enriquecimiento y solidez”, argumentó a modo de cierre de su participación en el panel.