Desde diciembre de 2014 la ciudad de Rosario, Santa Fe, cuenta con un recipiente en cada distrito destinado a recolectar aceite de cocina usado.

La campaña, articulada entre la Secretaría de Servicios Públicos y Medio Ambiente, la Empresa Mixta de Transporte Rosario S.A., la Fundación de Investigaciones Energéticas y Municipales, y la Secretaría de Producción y Desarrollo Local, ya alcanzó la cota de 20.000 litros por mes cedidos por particulares y por comerciantes del rubro gastronómico. Aproximadamente por cada 1,2 litros de aceite usado se puede producir 1 litro de biodiesel.

El proyecto apunta a que el residuo no sólo no termine siendo desechado en tierra o desagües, lo cual afecta el medio ambiente, contaminado el agua y la fertilidad de los suelos, y el sistema de cañerías, sino de  aprovechar un insumo de costo cero para la elaboración de biodiesel, el cual termina siendo destinado para el transporte público de pasajeros.

La empresa Albardón Bio es la encargada de procesar el aceite vegetal usado y producir el biocombustible que luego será utilizado en las unidades de la Empresa Mixta. Según Cecilia Mijich, subsecretaria de Medio Ambiente de Rosario, el corte que se aplica a los vehículos de gran porte oscila entre un 17 y un 20 por ciento.

Por su parte, Damián Bleger, Subsecretario de Energías Renovables de Santa Fe, en diálogo con este medio destaca la labor que está llevando a cabo Rosario en la materia y explica que desde octubre del 2010 el gobernador Antonio Bonfatti lanzó un proyecto de Ley sobre Régimen de Control y Gestión Integral de los Aceites Vegetales y Frituras Usadas (AVUs), éste obtuvo media sanción en Senadores en septiembre del año pasado pero se estancó en Diputados.

Según información de la Cámara Aceitera de la República Argentina y la Asociación Argentina de Grasas y Aceites, el consumo total de aceites vegetales en la provincia rondaría los 55 millones de litros de aceites, equivalente a 50.000 toneladas aproximadamente, y un 30 por ciento del total consumido, es decir 15.000 toneladas, se comercializa a industrias, grandes restaurantes y cadenas de comidas rápidas, establecimientos en los que resultaría muy sencillo recuperar los aceites vegetales usados.

Es muy importante que podamos aprobar y reglamentar una Ley provincial en este sentido porque este residuo líquido produce un impacto negativo fuerte en el ambiente y en los bienes del estado, porque se estropean los conductos de desagües perjudicando la infraestructura”, enfatiza Bleger y dispara: “Tenemos un recurso energético que hoy no está valorizado, que hoy es un residuo altamente contaminante y tenemos que aprovecharlo a partir de acciones concretas”.