Argentina se perfila como uno de los principales proveedores de alimento para un mundo en constante crecimiento, ante lo cual Néstor Roulet indicó «se requiere un incremento de producción pero no a cualquier precio. El desafío es producir más, con menos recursos y de manera sostenible. Para esto se necesita un salto tecnológico, donde la innovación, la transferencia de tecnología y la cooperación entre países tiene un papel muy relevante«.

Los principales temas a lo largo de las jornadas de trabajo fueron: el cambio climático; la eficiencia en el uso de recursos; las repercusiones sociales y económicas para los pequeños agricultores; la inocuidad y nutrición de los alimentos; las políticas, estrategias y reglamentaciones sobre las biotecnologías agrícolas; entre otros.

El lunes se llevó a cabo la primera sesión plenaria y la Apertura del Simposio Internacional, en ese marco, Roulet se reunió con las delegaciones de Canadá (encabezada por Frederic Seppey, Negociador en Jefe para temas de agricultura del Ministerio de Agricultura y Agroalimentos canadiense); y la estadounidense (conducida por Michael Scuse, subsecretario de Granjas y Servicios Agrícolas Extranjeros), al tiempo que se entrevistó con empresarios argentinos y brasileros, y con autoridades del Parlamento Italiano.

En los encuentros con los representantes de los países norteamericanos, se trataron temas de interés común, explorando posibilidades de cooperación, en biotecnología, desarrollo de energías renovables, el rol de las nuevas tecnologías frente al cambio climático, la sustentabilidad, y el acceso de productos argentinos a dichos mercados.

El martes comenzó con el encuentro con el presidente de la Federación Nacional de Fabricantes de Maquinaria para la agricultura (FEDERUNACOMA), Massimo Goldoni, y el gerente Técnico, Fabio Ricci; y continuó con la segunda sesión plenaria, con las palabras del director general de la FAO, Jose Graziano Da Silva.

A su tiempo, Roulet disertó frente a los presentes y destacó que «Argentina se encuentra a la vanguardia en la utilización de tecnología agropecuaria, como la biotecnología y la siembra directa, herramientas que permiten, por ejemplo, mejorar la eficiencia del uso del agua para los cultivos, aumentar la producción y calidad de los productos, disminuir la erosión del suelo y generar ahorro en el consumo de combustible, posibilitando de este modo una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero«.

Al finalizar la jornada, el Secretario se reunió con la directora general adjunta de la FAO, María Helena Semedo.

Políticas, estrategias y reglamentaciones públicas sobre las biotecnologías agrícolas

El Ministerio de Agroindustria promueve la adopción de los beneficios de la biotecnología agropecuaria, sin desatender los posibles riesgos que entraña toda actividad productiva, por eso cuenta con un completo sistema normativo que constituye el Marco Regulatorio para la Biotecnología Agropecuaria en Argentina, de constante actualización en función de los avances de la ciencia y las necesidades productivas nacionales

En nuestro país, garantizar el cumplimiento de las regulaciones en bioseguridad es fundamental para desarrollar la biotecnología moderna en un marco de aceptación social. El enfoque regulatorio para los organismos genéticamente modificados de la Argentina, se centra en la evaluación de la seguridad ambiental y la inocuidad de estos como alimentos.

Argentina fue uno de los primeros países en desarrollar un marco normativo adecuado (1991), que le permitiera realizar un seguimiento exhaustivo de todas las etapas de la producción de OGM, y el análisis de riesgos para su aprobación y comercialización

El primer cultivo con autorización comercial fue la soja con tolerancia al herbicida glifosato en 1996, y desde entonces se han aprobado 35 eventos entre soja, maíz y algodón y papa.