El subsecretario de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minería de la Nación, Sebastián Kind, ya anunció que en agosto comenzará a funcionar una nueva licitación de energías renovables en la que competirán todas las tecnologías –eólica, solar, mini-hidroeléctricas, biomasa y biogás-, descartando la posibilidad que se barajaba en un principio de que las bioenergías competirían aparte.

Ahora, una de las incógnitas más importantes es qué cantidad de potencia se licitará, dado que hay cierta saturación en los puntos de interconexión. Y, como segunda parte de esa pregunta surge la siguiente: de aquel total, cuánto se le asignará a cada tecnología.

Este último interrogante es de relevancia para los desarrolladores de proyectos de las distintas energías limpias, por un lado, porque se espera una amplia participación de proyectos eólicos y solares luego del éxito de las Rondas 1 y 1.5 en términos de convocatoria, por otro, porque las bioenergías esperan mayor “comprensión” del Ministerio de Energía en esta nueva licitación.

Tanto el sector de la biomasa como el del biogás confían que las Mesas de Trabajo que cada sector llevó a cabo junto a funcionarios de gobierno y técnicos del área tengan resultados positivos en la Ronda 2.0 y no se repita lo sucedido en la licitación pasada donde se presentaron apenas 45 MW de biomasa y 9 de biogás, sin llegar a cumplir siquiera el cupo licitado.

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De ser así, la competencia será ardua. Según cálculos de Juan Benassi, Socio Gerente en la firma AGVE, si el Ministerio de Energía y Minería dicta “condiciones adecuadas” para el desarrollo de proyectos de biomasa seca  -forestal/ agroindustrial-, existe la posibilidad de que se presenten más de una quincena de grandes emprendimientos “con capacidad económica y técnica” por alrededor de 500 MW.

Para ello, el Gobierno nacional deberá tener en cuenta una serie de aspectos que el sector privado ya dejó sentado en una carta que envió a la cartera de Energía semanas atrás.

En el escrito, una de las cuestiones marcadas por los empresarios es la necesidad de que los proyectos se diferencien por potencia, ya que existe una marcada diferencia en los costos de producción unitaria de la energía. Las escalas que se definieron son: emprendimientos menores a 6 MW; por arriba de 6 MW y hasta los 20 MW; y por superiores a 20 MW.

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En ese sentido, Benassi destaca la importancia de los pequeños proyectos. Si bien reconoce que son más caros, ya que el precio por MWh es más elevado que uno de mayor escala, son convenientes para el Estado porque, además de incentivar las economías regionales, son importantes para estabilizar puntas de líneas críticas que requieren de inversiones no planificadas en el corto plazo.

Consultado por tema de precios por MWh, el experto asegura que un proyecto de biomasa seca de gran escala es más económico que muchas centrales termoeléctricas, pero con la diferencia de que generan energía limpia. Pero acentúa que en la medida que el Gobierno decida desarrollar el sector, los costos irán cayendo, tal como ocurrió en otros países del mundo.