Rodrigo Suárez se había desempeñado desde 2013 hasta 2016 como director de Cambio Climático en el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, representando a Colombia en las negociaciones que condujeron a la firma del convenio de cambio climático en París en diciembre de 2015.

Desde esa oficina también fue el encargado de dirigir y proponer los elementos técnicos para la elaboración de las políticas, planes y programas relacionados con el Cambio Climático en Colombia.

Con un perfil técnico y una muy buena reputación en el sector ambiental, en 2016 Suárez fue designado director de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y tuvo que asumir la difícil tarea de poner orden a esa institución. Cargo que asumió en septiembre de 2018 y al que hoy presenta su renuncia, indica, por motivos personales.

Sin embargo, la salida de Suárez llega en medio de álgidos debates por licenciamientos claves, en especial, en temas de minería, energía, infraestructura e hidrocarburos y agroquímicos, a los que el nuevo director tendrá que hacerle frente.

Uno de esos debates es la demora con el licenciamiento de la mina Quebradona en Jericó, que pertenence a la multinacional sudafricana AngloGold Ashanti,el cual no podría estar para este año, sino que se proyecta para el primer trimestre del 2021. Asimismo, su renuncia se da cuando el tema de Santurbán y la defensa de los páramos coge vuelo en el país. La ANLA estudia actualmente si otorga a la multinacional Minesa la licencia ambiental para el Proyecto de Soto Norte, que busca hacer megaminería en las imediaciones del páramo de los santanderes.

Ambos procesos de licenciamiento han tenido más demoras de las esperadas debido a la emergencia sanitaria por coronavirus, que ha impedido las reuniones en territorio y las audiencias públicas para los licenciamientos.

Discusiones sobre el fracking,la aspersión aérea con glifosato y la suspensión de la licencia a Hidroituango quedan también en el aire para quien llegue próximamente a asumir la dirección, informa El Espectador.

Suárez había sido una pieza clave que buscaba recuperar la confianza en la ANLA a partir de los procesos de reorganización que estaba llevando a cabo. En su última rendición de cuentas aseguró que se habían resuelto 28 solicitudes de licenciamiento en los tiempos establecidos, y que se estaban haciendo grandes inversiones para fortalecer el aspecto tecnológico.

La noticia de su renuncia todavía no es oficial y se desconoce, por ahora, cuándo se haría efectiva la dimisión.