¿Identifica alguna desaceleración en instalaciones de generación distribuida?

Sí. Ha bajado el ritmo de las instalaciones en los últimos meses. Se ha estado creciendo pero a una tasa más baja.

¿A qué podría deberse?

Yo creo que hay diversas razones. Una de estas es que se ha producido una alta incertidumbre regulatoria en el sector de la energía en general.

Además, el poco entusiasmo del sector financiero para crear instrumentos que apoyen el desarrollo de este sector también ha afectado. Esta carencia de la banca debería revertirse para que sobre todo el sector residencial tenga mayores facilidades.

Otro aspecto que yo creo que ha influido, aunque parezca un tema bastante sencillo, es el tema de la información y el conocimiento masivo que la gente aún no tiene respecto a la existencia de instrumentos y legislación relacionados a energías renovables. Esto lo veo frecuentemente clases y conferencias de las que participo.

¿Aún hay que derribar preconceptos de alternativas de generación con tecnologías renovables?

En el mundo persisten prejuicios de que esto es caro y que se amortiza en plazos muy largos; de allí, mucha gente no ve estas alternativas como convenientes. Esto directamente es producto de la desinformación.

¿Cómo podría resolverse esta barrera?

Aquí, hay un tema que es muy complejo y que tiene que ver con el rol que juegan en estos mercados las distribuidoras, que no aportan a que esta información fluya. No obstante, es necesario que todos los actores realicen un esfuerzo colectivo para que se comprendan las bondades de esta tecnología.

En la reglamentación, ¿qué cambios otros cambios urgen realizar?

Sinceramente, creo que no ha estado como prioridad este año generar incentivos específicos para este sector. Hoy, la ley lo que hace es devolver el excedente de la energía pagada, que es un 65% de la cuenta, y sobre esto aún hay reflexiones por hacer.

Está también el límite de los 300 kilovatios como máximo para hacer este tipo de proyectos. Hay un espacio grande entre 300 y 500 kilovatios donde tienen más oportunidades los clientes libres. Eventualmente, se podría ver de abrirlo, de manera que sea posible trabajar otro tipo de instalaciones.

Con esto, ¿se podrá apalancar desarrollo de este sector?

Si se flexibilizara el requisito de potencia límite, sin duda sería un incentivo para nuevas conexiones. Al tener el tope en los 300 kilovatios, tienes un segmento muy agotado respecto a quiénes pueden emprender en este tipo de inversiones e infraestructura. Si se abre, se podrán incluir segmentos más grandes. Efectivamente, aumentar el límite pudiera ser un incentivo porque da espacio a que otro tipo de empresas puedan incorporarse.

Sin embargo, insisto que será difícil avanzar si no se tiene como paso previo un masivo esfuerzo de generar información sustantiva donde se demuestre que estos son proyectos rentables que además son una contribución al medio ambiente.

¿Los impuestos al carbono en Chile también son clave?

Es un impuesto que recauda de manera significativa. Y, si bien va en la línea de incorporar más generación limpia, y entre las alternativas posibles se encuentra la generación distribuida, no sé si tendrá un alto impacto, por lo que creo que a esto se lo debe reforzar con incentivos puntuales.

Entendiendo que son pioneros de la región en la incorporación de la plataforma blockchain para certificaciones en el sector eléctrico, ¿considera que podrían avanzar en el corto plazo con contratos inteligentes en generación distribuida, que es otra de las alternativas que ofrece blockchain?

Sin dudas. Lo que ha hecho la Comisión Nacional de Energía al incorporar esta tecnología fue un avance importante. Blockchain tiene todo el sentido cuando se requiere trazabilidad.

El próximo año, debemos discutir la ley de distribución que va a poner en debate la modernización y digitalización del sector y a lo mejor ahí pueden haber también algunos de estos nuevos elementos.

Es posible imaginarse, como tú indicas, programas que puedan utilizar este tipo de tecnologías; de hecho, hay algunos de estos en el sur. Entre ellos, existe una experiencia de condominios con paneles en determinadas casas que, interconectados a la red, tienen la posibilidad de que los excedentes puedan utilizarlos entre ellos y transar energía. Esto pudiera ser eventualmente algún tipo de modelo que se replique con contratos inteligentes de blockchain. Aquí, estamos comenzando pero no hay duda de que esto pudiera incluirse en esta u otras áreas del sector energético.