República Dominicana reafirma su compromiso con la consecución de los objetivos del Acuerdo de París bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC).

El año pasado cumplió con la revisión y ampliación de su ambición climática a través de una actualización a su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC), definiendo pasar de un 25% a un 27 % de reducción de las emisiones de GEI con respecto al BAU o business as usual al 2030.

Es preciso detenernos un instante en este nuevo porcentaje para comentar que, aunque pareciera un incremento exiguo, la gran diferencia es que el 25% del compromiso previo era “totalmente condicionado”, mientras que en el nuevo compromiso “el 20% es condicionado a finanzas externas y un 7 % Incondicionado a finanzas domésticas, siendo este distribuido en un 5 % correspondiente al sector privado y un 2 % al sector público”.

Siguiendo con la estrategia que está llevando a cabo República Dominicana, esta semana el país está demostrando una participación activa como agente de cambio siendo país anfitrión de la Semana del Clima de América Latina y el Caribe (LACCW). Allí, Max Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL) de República Dominicana, puso mucho énfasis en el plan de acción de las NDC.

«El plan de acción de la NDC es en sí mismo un mecanismo de transversalización», aclaró el Dr. Puig.

Y no es menor que el presidente de la República, Luis Abinader, sea quien presida aquel Consejo que lidera la gestión de cambio climático a través de su plan de acción. “Con ello, el país ha señalado el rango que está asignando al cambio climático”, reparó el Dr. Puig.

El año en el que asumió la nueva administración, fue un año marcado por el inicio de la pandemia y que además reflejó la crisis que se vive en torno a los efectos del aumento de la temperatura media global.

Desde la óptica del vicepresidente del CNCCMDL, los sectores más estratégicos para la recuperación económica de aquel país, turismo y salud, siguen viéndose afectados. Como respuesta, el gobierno busca aumentar su capacidad de oferta en el país sobre la base del desarrollo de proyectos altamente resilientes y que sean de bajas emisiones o neutros en carbono.

“Los esfuerzos realizados en turismo y salud tiene necesariamente efectos necesarios en la energía en cuanto a la generación de electricidad y la movilidad eléctrica”, repasó el referente de gobierno dominicano.

De allí es que su plan de acción de NDC, realizado con el apoyo de NDC Partnership, contempla:

  • Uso y producción de la energía más responsable y eficiente
  • Incremento de la participación de renovables no convencionales en la matriz energética
  • Renovación del parque vehicular y combustibles más limpios

Al respecto, el Dr. Puig hizo la salvedad que las próximas medidas por anunciarse y “todo cuanto hagamos tendrá como horizonte el 2050 para hacer de República Dominicana un país neutro en carbono”.

¿Cómo medir su mitigación y adaptación? Si nos remitimos nuevamente al 2020, el Decreto Presidencial 541-20 crea el denominado Sistema Nacional de Medición, Reporte y Verificación (MRV) para control de los GEI en la República Dominicana.

Ese es uno de los instrumentos destacados que está desarrollando RD y que promete asegurar la transparencia que persigue el artículo 6 del Acuerdo de París, registrando todas las emisiones GEI y las acciones de mitigación que se apliquen, evitando la doble contabilidad.

Además del MRV, Max Puig adelantó que buscan implementar un sistema adicional para el Monitoreo y Evaluación de Adaptación al Cambio Climático (M&E) con la finalidad de que los procesos de adaptación puedan también ser registrados.