El Reporte Mundial de Energía Eólica 2019 destaca las proyecciones que diseñó la GWEC Market Intelligence durante el primer trimestre de este año, donde vaticinaba un crecimiento del mercado eólico record en instalaciones. Según sus cálculos, en 2020 se podrían haber puesto en marcha 76 GW de potencia, superándose el máximo histórico alcanzado en 2015, de 63,8 GW.

Asimismo se pronosticó que para el año 2024 habría un aumento sostenido promedio 71 GW por año. Este acumulado significaría, un salto de más del 50% de potencia eólica ya instalada en tierra (on shore): 335 GW de nueva potencia en todo el mundo que se sumarían a los 651 GW que ya están produciendo energía limpia. Además, se reportaba un crecimiento de 15 GW de potencia en alta mar (off shore), es decir un 20% más de la potencia actual.

Para Latinoamérica, las estimaciones eran de 4 GW eólicos por año hasta 2024, principalmente impulsado por la recuperación del mercado brasileño y el avance en la contratación de energía limpia a través de PPAs entre privados (bilateral) en países de la región.

Sin embargo, la aparición del Coronavirus COVID-19 primero en China, luego en otros países de Asia y de Oriente Medio, y ahora en Europa y América altera las previsiones.

“Es difícil predecir en esta etapa en qué momento el virus será completamente controlado y cuándo la sociedad y los mercados volverán a la normalidad. A su vez es imposible cuantificar el impacto exacto de la pandemia y la inminente recesión económica en las perspectivas de instalaciones mundiales de energía eólica en 2020 y los años venideros”, advierten desde GWEC.

No obstante a ello, el crecimiento del mercado de los últimos años augura un desarrollo promisorio una vez que los estragos del COVID-19 pasen y la actividad comercial se reactive en términos relativos a momentos pre-pandémicos.

De un mercado de nicho a un mercado globalizado

El Reporte Mundial de Energía Eólica 2019 destaca el crecimiento de la potencia eólica instalada en el mundo, alcanzando hasta el año pasado un acumulado de 651 GW de capacidad.

Según el informe, a principio de siglo esta fuente de energía tenía muy poca presencia en las matrices energéticas mundiales, cuyos principales destinos eran Estados Unidos y Europa. Sin embargo, con el correr de los años y la consecuente caída en los precios de la tecnología el mercado creció exponencialmente.

Durante el año 2001 se registraron instalaciones por apenas 6,1 GW. Cinco años después, en 2006, la cifra se duplicó, a 14,7 MW. Durante el 2015 se llegó al record de 63,8 MW y el año pasado, en 2019, se instalaron 60,4 GW en todo el mundo.

Las nuevas instalaciones en el mercado eólico terrestre alcanzaron los 54,2 GW, mientras que el mercado eólico marino superó el hito de los 6 GW, lo que supone el 10% de la nueva instalación mundial en 2019, el nivel más alto hasta ahora.

La región de Asia y el Pacífico sigue a la cabeza del desarrollo mundial de la energía eólica, con el 50,7% de las nuevas instalaciones mundiales del año pasado, seguida de Europa (25,5%), América del Norte (16,1%), América Latina (6,1%) y África y el Oriente Medio (1,6%).

Los cinco principales mercados del mundo del año pasado fueron China, Estados Unidos, el Reino Unido, la India y España, los cuales explicaron el 70% de la instalación mundial del 2019.

Mercado Off Shore

Con más de 6 GW de nuevas instalaciones, el 2019 fue el mejor año de la historia para la industria eólica marina.

China alcanzó el record instalando más de 2,3 GW de energía eólica marina sólo en 2019. El Reino Unido ocupó el segundo lugar, con 1,8 GW, y Alemania cerró el podio con 1,1 GW de nuevas instalaciones.

Por otro lado, los resultados de la tercera ronda de asignación de CfD del Reino Unido anunciados en septiembre del año pasado mostraron precios de ejercicio récord, que oscilan entre 39 y 41 libras esterlinas/MWh (en precios de 2012), lo que es aproximadamente un 30% menor que la subasta realizada en 2017. En total, se adjudicaron más de 5,4 GW de proyectos eólicos marítimos.

En los Países Bajos, Vattenfall ganó la segunda subasta neerlandesa de energía eólica marítima con subsidio cero, por un total de 760 MW, en julio de 2019 (repitiendo las ofertas de precio cero de la primera ronda de 2018, lo que significa que el proyecto sólo recibirá el precio al por mayor de la electricidad y ningún otro incentivo). Eso demuestra cómo los costos de los proyectos offshore han bajado gracias a la innovación tecnológica y las economías de escala.

El sector offshore de los Estados Unidos hizo grandes progresos el año pasado. Los objetivos totales de adquisición de energía eólica marina del país aumentaron de 9,1 GW en 2018 a 25,4 GW en 2019, después de que Nueva York y Nueva Jersey mejoraran sus objetivos de energía eólica marina, y que más estados ampliaran sus objetivos de energía eólica marina.

El desarrollo de los mercados marítimos asiáticos también fue positivo en 2019: Taiwán conectó a la red su primer proyecto marítimo a escala de servicios públicos. Además de proyectar 5,6 GW off shore para el 2025, planea construir otros 10 GW entre 2026 y 2035.

Precios y medioambiente

Según el reporte de la GWEC, los precios on y off shore han caído más del 50% en promedio en los últimos cinco años. La eólica de mar es más promisoria en este sentido, dado que demostró una baja de un tercio desde el 2018 al 2019.

A lo que respecta a la eólica sobre tierra, un caso ejemplar de precios bajos lo demostró la India en subastas desde el 2017 hasta el 2019, que llevó los precios a un nivel tan bajo como el INR 2,4/kWh (33,55 dólares por MWh en los términos de hoy).

No obstante a ello, el reporte de GWEC invita no sólo a centrarse en estos precios competitivos, sino también a considerar las externalidades que genera esta fuente de energía renovable, como la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

Señala que si a las fuentes de energías contaminantes se les cobrara un impuesto a las emisiones de CO2, debido a los estragos que causa este gas a la población y a las economías mundiales en materia de salud, la energía eólica, y las renovables no convencionales en general, serían más competitivas aun.