En el año 2006, la Corte Suprema de Justicia de la Nación condenó al Estado Nacional, al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a la Provincia de Buenos Aires a implementar un programa de acciones conjuntas con el fin de recomponer el ambiente de la cuenca Matanza-Riachuelo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, además de que le encargara la prevención de los daños con suficiente y razonable grado de predicción.

Es por ello que desde el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), en conjunto con la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), están trabajando para relocalizar a 1836 familias provenientes de asentamientos informales aledaños al inmundo río.

En este caso, pretenden mudar 64 familias a de la Villa 26 a un conjunto habitacional ubicado en Luzuriaga, del barrio capitalino de Barracas. “Es una zona estratégica porque hemos mudado a los habitantes a algunas cuadras del lugar donde vivían, de ese modo mantenemos el arraigo territorial, sacándolos de la exposición frente a lo que significa estar cerca del Riachuelo. Hay chicos que por permanecer ahí tienen plomo en sangre”, cuenta en diálogo con Energía Estratégica Ivan Kerr, gerente general del IVC.

En un principio los hogares no iban a tener un criterio de sustentabilidad –admite Kerr-, pero en diálogo con la gente de la empresa Sustentator nos decidimos a aprovisionarlas con algunos elementos renovables”.

Entre ellos, las viviendas constarán de calefones solares para caldear el agua a partir de la energía del sol; paneles fotovoltaicos, con el fin de autogenerar la energía consumida en iluminación de espacios comunes y para el funcionamiento de las bombas; y aireadores en las griferías y duchas que permitirán un ahorro de hasta el 50 por ciento de agua a consumir, ya que los aireadores le agregan aire al agua para hacer una mezcla con burbujas y permitir una mayor eficiencia en el enjuagado.