El mercado de los combustibles se tornó atractivo para las empresas que operan en el downstream (producción y comercialización de combustibles). Sin dudas, el giro en la política oficial de precios y el avance hacia la integración vertical mejoró las perspectivas de un negocio que pasó décadas sin realizar inversiones.

Desde que el Gobierno expropió YPF, en 2012, el panorama cambió: los valores en surtidor se dispararon a un ritmo superior al 40 por ciento por año, al tiempo que se diseñó un plan de estímulos para desarrollar los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta.

Sin dudas, se destaca la apuesta de AXION energy, firma que puso en marcha un plan en la Refinería de Campana para aumentar un 50 por ciento su actual producción de naftas y un 60 por ciento la de diésel. Tal proyecto le demandará 1.200 millones de dólares. Junto a YPF es la que más dinero tiene previsto destinar en este segmento.

Refinor, por su parte, que ya no dispone de las cantidades y calidades de crudo que requiere su planta de Campo Durán, encargó estudios para evaluar una modernización de sus instalaciones a los fines de incrementar el volumen de producción. Debido a la escasez del petróleo Medanito se hace necesario incorporar tecnología que posibiliten operar a partir de variedades más pesadas.

También Oíl Combustibles, del Grupo Indalo, encabezado por Cristóbal López, estaría analizando obras en San Lorenzo, por 250 millones de dólares. Shell y Petrobras son las dos marcas que no parecen interesadas en ganar participación de mercado, menos ahora que empezó a caer la demanda en las estaciones de servicio, incluso de nafta súper.

Distinto es el caso de las compañías de baja escala, que no presentan canal de comercialización al público y venden sus productos a las grandes empresas, por lo general, a YPF, quién culmina el proceso de blending.

Actualmente están en serias complicaciones de rentabilidad debido a que no pueden competir con naftas y gasoil importados, exentos de impuestos. Petrolera Argentina anunció por este motivo suspensiones y no descarta paralizar las actividades, hasta tanto se tomen medidas para garantizar su permanencia en el negocio.