El proyecto de Ley de Marcelo Guinle pretende llegar a 2017 con un 8 por ciento de la matriz energética cubierta por energías renovables, y para 2025 alcanzar un 20 por ciento, modificando la vieja Ley 26.190.

Dicha norma proponía en el 2006 que 10 años después, en 2016, se llegase al consumo del 8 por ciento del uso de energías limpias. Sin embargo, hoy en día se están explotando nada más que alrededor del 0,5 por ciento.

Es por ello que Sebastián Kind explica cómo y por qué fue que se emprendió la iniciativa para modificar la ley de energías renovables. Cuenta que en un principio el senador Guinle hace llegar una propuesta para incentivar la utilización de la energía sustentable a él y otros de sus compañeros.

Dice que el texto estaba bien intencionado pero carecía de articulaciones, entonces él se dispuso a completarlas y así se llevó a cabo el proyecto que obtuvo dictamen en el plenario de comisiones el martes pasado y esté miércoles se buscará su media sanción en la cámara alta.

Sobre el motivo que lo llevó a tomar cartas en el asunto, observa que no hubo malas intenciones tanto en la Ley 26.190 y en el GENREN pero que han tenido serio errores. “El entender por qué han fracasado, lo que por lo menos nos deja es poner en situación una nueva Ley como la que estamos pretendiendo, herramientas que al menos no vuelvan a cometer las mismas situaciones pragmáticas que han llevado a no tener potencial renovable”, analiza el asesor.

Acerca de la Ley 26.190, ironiza que en su artículo N°14 se detalla un “incentivo que desincentiva”. Allí se especifica que el estado comprará el MW de energía renovable a 32 dólares, lejos de los cerca de 200 dólares que está pagado por el MW de combustible fósil. Eso produjo falta de inversión en el sector.

Tres años después, en el 2009, surge el programa GENREN, impulsado por el gobierno nacional con el fin de darle ánimo a la estancada norma y poder llegar en 2016 a generar un 8 por ciento de la matriz energética con energías renovables.

A partir de ello, se promovieron distintas resoluciones para motorizar las inversiones de energía sustentable pero tales financiaciones no llegaron como se esperaba y con ellas la financiación de proyectos. “La foto de hoy es que estamos sin renovables”, concluye Kind.

No habla de errores, ya que asevera que el programa GENREN “ha sido bien pensado” en cuanto a sincerar la tarifa frente a la competencia entre las renovables con las de medios fósiles. Sin embargo destaca que significó un buen plan para algunos emprendimientos pero no se llegó ni al 20 por ciento de concreción de los proyectos.

Entiende que parte de estos problemas a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (Cammesa), empresa responsable del despacho de electricidad en el país, que establece quién vende, cuándo y a qué precio, que está cerrada a la posibilidad de ingresos de capitales finencieros porque está frente a un cuadro de quiebra virtual.

No obstante, Kind asegura que la estimulación de mercados es viable ya que en Argentina están todas las condiciones para la explotación de las energías renovables: se pueden montar rápidamente con resultados instantáneos, se puede incentivar la industria nacional a partir de la compra de MW, “no es fácil pero se puede, y si no vean lo que pasa con la centrales nucleares”, compara.

Es mentira que las renovables son caras, es mentira que si no las subsidiamos no despegan”, remata el especialista haciendo hincapié que el MW eólico esta alrededor de los 126 dólares, muchos más barato que lo que paga CAMMESA por los 200 dólares de MW fósil.