El proyecto de investigación «Producción de algas para extracción de aceite y obtención de biocombustibles» que se desarrolla en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo está dedicado al estudio de la producción de energías limpias por medio del cultivo de microalgas.

La legisladora Cristina Ziabert, del FPV, ingresó un proyecto de Resolución para resaltar los estudios realizados en la materia. “Hace cuatro años comenzaron, en el ámbito de la Universidad de Cuyo los primeros experimentos con los que se obtuvieron resultados prometedores sobre las posibilidades de la extracción de aceite para la obtención de biocombustible. A partir de allí el trabajo fue creciendo, a tal punto que hoy trabajan en el proyecto más de doce investigadores y se ha obtenido financiamiento privado por parte de la empresa Energy Traders, SA, el que se sumó a los subsidios que entrega la secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado de la Universidad”, señala.

El proyecto trabaja sobre dos especies de algas, la clorella y la scenedesmus que crecen de manera natural y predominan en el medio ambiente de Mendoza. Esta decisión sobre lo autóctono local incide en también aspecto el ecológico, ya que la utilización de algas no autóctonas, siendo organismos que se reproducen rápidamente, podría causar graves impactos ecológicos.

El control de los cultivos permite monitorear y regular su desarrollo y optar por una producción con mayor contenido de aceites, o de proteínas que pueden ser utilizadas para alimento de animales y humanos.

Las posibilidades que brindan las microalgas para extracción de combustible, azúcares y proteínas resultan ampliamente superiores en comparación con otros tipos de cultivo como los de la soja.

Según las estimaciones realizadas por los investigadores, mientras una hectárea de soja puede rendir media tonelada de aceite, una hectárea dedicada al cultivo de algas podría producir 10 o 20 toneladas de aceite.

También son de tener en cuenta además del rendimiento económico, las facilidades y oportunidades de cultivo, y los procesos de elaboración de biocombustible de microalgas.

Este combustible tiene ventajas desde el punto de vista medioambiental, ya que las microalgas capturan dióxido de carbono como nutriente, lo que contribuye a la reducción de los gases de efecto invernadero. Las algas tampoco consumen agua, viven en el medio acuático sin absorberlo. Además, no requieren de tierra fértil, aunque sí necesitan buen sol porque son organismos fotosintéticos, lo que define a los suelos desérticos mendocinos como un ambiente óptimo para estos cultivos.

Otra de las opciones que se ensayan es el cultivo en aguas residuales, que tienen una significativa carga orgánica -muchos nitratos, nitritos y fosfatos- que las convierten en altamente contaminadas y no utilizables para el riego. Esa carga orgánica del agua contaminada pasa a ser el nutriente para las algas. Así, el cultivo de microalgas, podría ser de utilidad para procesos de purificación de agua.

Proceso de producción

Las algas resultan ser altamente eficientes tanto en la fijación de dióxido de carbono como en la utilización de la energía solar para la producción de biomasa. La mayor parte de la captura de dióxido de carbono de nuestra atmósfera es realizada por algas unicelulares en los océanos, siendo superior a la captura por parte de de los bosques terrestres.

Si bien están presentes en todos los cuerpos de agua, como lagos, mares y ríos, su presencia no está supeditada solo al agua. Se desarrollan también en el suelo y en la mayoría de los ambientes terrestres incluso en los más extremos, por lo que se los puede encontrar ampliamente distribuidas en la biósfera, adaptados a las más diversas condiciones.

Para su crecimiento y reproducción, absorben el dióxido de carbono y los nitratos, nitritos y fosfatos, emitiendo oxígeno como resultado del proceso fotosintético.

La biomasa obtenida de los cultivos de microalgas puede ser utilizada como materia prima para la elaboración de biocombustibles, ya que constituyen una fuente aún no suficientemente explotada de energías limpias. En un contexto mundial en el que se elaboran biocombustibles a partir de aceite de soja o aceite de colza, de lo que resulta una competencia entre energía y comida, es una buena opción el estudio de la producción de algas para la extracción de aceite y biocombustible.