Según la Comisión Internacional de Grandes Presas (ICOLD, por sus siglas en inglés) en el año 2012 había alrededor de 52 mil aprovechamientos hidráulicos en todo el mundo generando cerca del 16 por ciento de todo el consumo eléctrico del planeta.

Sin embargo, la distribución del montaje de aprovechamientos no se distribuye de manera uniforme. China representa el 19 por ciento de la energía eléctrica a partir de aprovechamientos hídricos a nivel mundial, Brasil el 12 por ciento, Canadá el 11, Estados Unidos el 9, Rusia el 5 y Noruega el 4 por ciento, el 40 por ciento restante lo constituyen los demás países.

Más allá que el montaje de obras hidroeléctricas sea de capital intensivo, para el especialista argentino de reconocimiento internacional que presidió el Comité de Vigilancia y Auscultación de Presas del Comisión Internacional ICOLD, Alejandro Pujol, una presa puede durar eternamente, tornándose altamente amortizable y competitiva.

Un país que invierte en saltos hidráulicos es un país rico”, subraya el experto diálogo con energiaestrategica.com y dispara: “nadie está desarmando una presa”, a diferencia de lo que sucede con centrales nucleares o térmicas, porque se trata de energía limpia amigable con el medioambiente.

En este sentido, cuenta que uno de los puntos que se planteó durante el último congreso internacional de presas organizado por el ICOLD en Noruega fue cómo reacondicionar las presas existentes para que sigan generando.

La presa se construye para 200 años de vida o más pero en el mundo hay presas en actividad con más de 800, como en España, o el caso de Irán que posee presas con 1000, 1200 años que se han ido acondicionando. Y en Argentina tenemos presas con más de 70 años”, precisa.

Explica que una vez que un aprovechamiento hidráulico entra en operaciones el costo más alto de mantenimiento es el reemplazo periódico del equipamiento hidromecánico, que representa solo entre el 20 o 30 por ciento del costo de toda la obra, y que si goza de un buen mantenimiento puede durar entre 40 y 60 años para su cambio. “Ya después de esa cantidad de años es conveniente cambiar las turbinas porque además cambian los estándares y la eficiencia de los equipos de producción”, aclara Pujol.

Además el experto suma que como la tecnología progresa los costos bajan y la eficiencia avanza.