“Valoramos muy positivamente la decisión de avanzar con su Hoja de Ruta para abrir el país a una nueva tecnología como lo es la eólica marina”, destaca Ramón Fiestas al observar el ejercicio (descargar) que presentó el Gobierno de Colombia, con apoyo del Banco Mundial, y que estará sometido a consulta pública hasta el próximo viernes 25 de febrero.

“Es un documento estratégico que plantea una serie de alternativas de la puesta en marcha de esta tecnología que vemos absolutamente necesario y en lo que no se debería demorar la administración de Colombia, donde el sector privado debería ser un protagonista fundamental”, suma el presidente para Latinoamérica del Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), en diálogo con Energía Estratégica.

A diferencia de otro tipo de fuentes de energía, Fiestas indica que “la energía eólica marina demanda toda una serie de infraestructura que van más allá de lo meramente eléctrico, ya que tracciona toda una cadena de valor y suministro que está embebida dentro de esta tecnología, como el sector naval, portuario y transporte donde, de cierto modo, articular todo esto requiere de una política industrial y de infraestructuras que va más allá de lo estrictamente energético”.

A propósito de ello, la ‘hoja de ruta de la energía eólica costa afuera en Colombia’ (ver), utilizando el indicador ‘equivalente a tiempo completo’ (FTE), que mide en años la producción económica bruta que es capaz de generar la energía eólica costa afuera en Colombia, refleja cifras muy interesantes.

“En los volúmenes de mercado acumulados en el escenario de alto crecimiento, el análisis estima un impacto de ~1,000 años FTE para 2030, ~8,000 años FTE para 2040 y un aumento a ~26,000 en 2050 a medida que se desarrolla una capacidad adicional significativa en la década final. Para la producción económica bruta en Colombia, el análisis estima ~$100 Millones USD $2021 para 2030, ~$1 Billón USD $2021 para 2040, y ~$3 Billones USD $2021 para 2050”, destaca el relevamiento.

Fuente: Ministerio de Minas y Energía

Precios

Sobre cuestiones de costos vinculada a este tipo de fuente de energía, Fiestas opina que “la eólica marina llegará muy próxima a la paridad de red en cuanto al coste que tiene en estos momentos la generación en Colombia”, en las próximas décadas.

Y argumenta: “Hoy el coste de la eólica marina es mucho menor que hace 8 o 10 años, cuando se hicieron los primeros parques. La reducción de precios ha sido exponencial y esa baja continuará en la medida en que la tecnología vaya penetrando en los distintos mercados del mundo”.

Al respecto, la Hoja de Ruta indica una serie de variables a tener en cuenta a la hora de estimar costos. En ese sentido, se realizan cálculos estimativos con escenarios de Costo Nivelado de la Energía (LCoE, en inglés) ‘bajo’ y ‘alto’.

“En los casos Bajo y Alto respectivamente, el LCoE central oscila entre $ 134 USD – $ 124 USD en 2030 a $ 54 – $ 52 USD en 2050. El caso de depliegue Alto, refleja tamaños de proyectos constituyentes más grandes (volúmenes de capacidad), que logra beneficios de economía de escala que no se pueden lograr en el escenario Bajo”, indica el reporte.

Y suma: “Muchos costos asociados con la instalación tienen componentes sustanciales fijos o casi fijos (como el costo del tiempo de tránsito del barco) que son más económicos para proyectos más grandes. Los servicios de desarrollo de proyectos locales son otro ejemplo: las inversiones en esta categoría pueden ser similares, ya sea que, por ejemplo, un proyecto sea de 200MW o 500MW”.

Para el 2040, el LCoE tanto en el caso Bajo como en el Alto, cae significativamente, a $ 81 USD y $ 73 USD respectivamente.

Desafíos ambientales

Un aspecto a considerar de los proyectos eólicos marinos es que no requerirán de los largos procesos de consultas previas que transitan los emprendimientos en tierra firme.

Si bien para el presidente para Latinoamérica del Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC) este puede ser un punto positivo para los emprendimientos offshore, advierte que las autorizaciones ambientales para estos proyectos no serán pocas.

“Se requerirá de una cooperación interinstitucional grandísima”, analiza Fiestas. Y observa: “El número de dependencias administrativas y de organismos públicos que tengan intervención en este tipo de proyectos, es enorme. Una vez que todos los debates que se puedan dar y lleguen a un consenso, sería importante que se genere un marco estable que asegure que los proyectos puedan avanzar dentro de términos y plazos establecidos”.