7 de marzo 2017

Quinta a fondo: las reglamentaciones que apura el Gobierno para impulsar las renovables

El año pasado, la Subsecretaría de Energías Renovables de la Nación tuvo como primer objetivo el lanzamiento de subastas para el desarrollo de grandes centrales. De esa manera, logró testear el interés de las empresas y el estado de los proyectos, así como bajar drásticamente el precio del MWh. Esta fue la primera jugada ante […]


El año pasado, la Subsecretaría de Energías Renovables de la Nación tuvo como primer objetivo el lanzamiento de subastas para el desarrollo de grandes centrales. De esa manera, logró testear el interés de las empresas y el estado de los proyectos, así como bajar drásticamente el precio del MWh.

Esta fue la primera jugada ante un mercado ansioso por cosechar réditos luego de años de hacer jugosas apuestas midiendo recursos. Lo cierto es que salió bien, tanto que se recibieron 6.000 MW en ofertas, seis veces más de lo que se puso en juego. Así y todo, para muchas empresas queda un sabor amargo, por la escasa participación que tendrá la industria nacional.

Ya con este proceso de licitación en marcha, y con resultados mejores incluso de los esperados, los funcionarios entienden que están dadas las condiciones para avanzar con otras regulaciones.

Y lo interesante es que, desde el punto de vista político, no implican grandes riesgos: son partidos que jugarán principalmente los privados, y con la cancha marcada por los precios de la licitación y el límite de 113 dólares que establece la Ley 27.191.

En un primer momento, la idea era tener la normativa que permita la comercialización de energía entre privados para diciembre de 2016. Sin embargo, estudiar y complementar con el marco regulatorio, superó a los técnicos del Ministerio de Energía.

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Juan Bosch, presidente de SAESA, contó lo que funcionarios le han mencionado sobre los plazos de la publicación: “la información que tengo es que en abril se va a reglamentar; creo que sería lo deseable porque RenovAr II parece que va a demorar un tiempo (entre septiembre y octubre), y marcando las reglas se podría dar más dinamismo al mercado”.

Muchos temas, pocas manos

Cabe aclarar que para el Poder Ejecutivo surgieron nuevas necesidades. Una de ellas está a cargo de Maximiliano Morrone, el Director Nacional de Promoción de Energías Renovables de la Nación. Consiste en crear un marco regulatorio específico para el sector de las bioenergías, herido por los magros resultados alcanzados en las licitaciones. “Traigan sus propuestas”, les pide a los referentes de la actividad.

Otro punto que está en tratamiento tiene que ver con impulsar una ley que autorice a los usuarios particulares inyectar energía renovable a la red. Edenor y Edesur, contra todos los pronósticos, están de acuerdo. Más que como competencia, lo ven como un nuevo negocio.

A priori, el proyecto del oficialista Juan Carlos Villalonga, Diputado Nacional por Buenos Aires, es el que tomaría vuelo, a pesar de los celos internos, en parte porque para los empresarios es el preferido.

Si bien deja en potestad del Poder Ejecutivo determinar las tarifas por inyectar energía a la red de distribución, lo prefieren antes que las iniciativas de balance neto que se presentaron en el Senado.

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En las reuniones, Sebastián Kind, Subsecretario del área, y Juan José Aranguren, el Ministro de Energía y Minería, aclaran que no están de acuerdo con “subsidiar” el uso de energías renovables. ¿Se va a aplicar feed in tariff o net billing? Este es el debate que va a entretener a las Pymes del sector en los despachos.

Otra normativa que está empezando a interesar a las autoridades apunta a consolidar políticas para el almacenamiento de energía. ¿Se va a trabajar en la ley de promoción del hidrógeno? Se da en un contexto de baja de los costos a nivel internacional, aunque no sólo implicaría la instrumentación de baterías.

Todas estas medidas serán herramientas para los 8.000 grandes usuarios de energía eléctrica que tendrán que abastecerse en un 8 por ciento con energía limpia en 2018, según obliga la Ley 27.191.

Así lo entiende José Carlos Cueva, abogado especialista en energía y socio junior del estudio Beccar Varela: “estas regulaciones serán complementos necesarios al puntapié inicial que dio RenovAr; en mi entendimiento, los funcionarios están trabajando en estos puntos, lo que significa una señal muy positiva para el mercado, ya que una vez desarrollados y en funcionamiento, podrán generar numerosos beneficios para toda la industria”.

8 Comentarios

  1. Martín Olascoaga

    Buenos días.
    En términos de construcción,. Estará legislado
    Para poder aplicarlo sin opción a las nuevas.construcciones ?
    Martín Olascoaga Arq 22187

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  2. Reynaldo

    Para las Distribuidoras, a priori aparece un negocio interesante, hay un costo marginal agregado que las favorece.

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  3. RENE OMAR GALIANO

    Quienes serán proveedores a los privados? los «grandes» que generan actualmente? o promocionarán nuevas empresas? Si es unánime (o casi), que los nuevos tiempos presentan como ideal la nueva era de la generación distribuida, van a favorecer la autogeneración de los grandes usuarios? Estos aspectos ya deberían estar claros, más aún cuando la ley está diciendo que será punitiva a partir del 1 de enero de 2018. Si seguimos esperando, diciembre estará encima nuestro. A quien favorece tanta demora? Porque después vienen las discusiones, que demoran aún más las cosas.

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  4. Cachito campeón de Corrientes

    si la legislación que propone el Villalonga no genera oposición entre los empresarios del sector eléctrico quiere decir que no va a favorecer a las renovables señores. Creo que el eufemismo es clarísimo

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  5. anonimo

    Cito: «En las reuniones, Sebastián Kind, Subsecretario del área, y Juan José Aranguren, el Ministro de Energía y Minería, aclaran que no están de acuerdo con “subsidiar” el uso de energías renovables.»
    ¿Cómo? ¿Acaso pagar un precio diferencial en las licitaciones RenovAR no es una manera de subsidiar? Por otro lado sería incoherente subsidiar a empresas de petroleo y gas, como se viene haciendo (google: «barril criollo», «Plan Gas»), si no subsidiás a las renovables. (¿Eso se llamaría, entonces, «liberalismo discrecional»?).
    Pero No. Creo que la frase es errónea, creo que la idea (de alguna parte) del Gobierno es subsidiar a las renovables también, aunque en mucho menor escala que al petróleo y al gas, pese al discurso de Macri de «2017 año de las Renovables»: Les vamos a creer cuando se ponga más dinero en Renovables que en Vaca Muerta. Les vamos a creer si todo lo que se adjudicó finalmente se construye. Ojalá!

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  6. Daniel Sootolano

    Daniel Sotolano
    Esperemos que esto se resuelva en el Congreso cuanto antes ya que no solo beneficia a los usuarios que pasaremos a ser Prosumidores (productores y consumidores a la vez). sino que tambien creara nuevos puestos de trabajo.

    Coordinador FORO de ONGs de la Provincia de Buenos Aires.

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  7. Francisco Noguera Rojas

    La palabra subsidio se ha generalizado conceptualmente en Agentina como una ayuda sin compromiso de una contraprestaciòn.
    Pienso que en el caso de los subsidios a las renovables tienen otra intencionalidad: la de promover, en este caso, el desarrollo de las energìas renovables. Los paìses que hoy tienen una matrìz energètica desarrollada llegaron a este punto con ciertas ayudas del estado, con la mirada puesta en que, en un determinado tiempo, las empresas hayan alcanzado un estado de autosostenimiento.

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  8. Hernán Martens

    Hidrógeno, el gran ausente; se menciona casi marginalmente y es un capítulo que complementa a las EERR. Debe ser tomado como factor de competitividad y desarrollo regional.
    Pasamos del carbón al petróleo y estamos en una nueva transición, en la que el H2 resulta una alternativa válida.
    El hidrógeno es un producto industrial muy extendido y su uso seguro, es ampliamente conocido en el sector petroquímico, no lo es en cambio su uso como vector energético. Cada nueva aplicación que se concibe requiere de nueva tecnología que desarrollar. Las pilas de combustible, pese a que su principio físico se conoce desde 1893, han visto su uso real en fechas relativamente recientes.
    La pila de combustible y los electrolizadores, exigen muchos componentes a su alrededor: compresores, bombas, electrónica de control, conectores, depósitos a altas presiones, desionizadores de agua, recuperadores de calor y reformadores en una lista muy extensa que toca a todos los sectores industriales.
    Por lo tanto, la cadena de valor en la “economía del hidrógeno” es enorme y hay espacio para proveedores de materia prima, fabricantes, integradores, servicios de mantenimiento, usuarios finales y reciclaje, desde grandes corporaciones a pequeñas empresas.
    Parece claro que una transición energética planificada, con riesgos tecnológicos y de todo tipo, sólo puede caminar con seguridad de la mano del estado; con políticas claras.
    Resulta perentorio reglamentar la ley 26.123, para poner en marcha una actividad multiplicadora dado los diversos actores en el escenario del hidrógeno, tanto como vector energético, como sus tecnologías asociadas.

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