Desde hace tiempo que ADEERA, organización que nuclea a cerca de 50 distribuidoras de energía eléctrica del país (que proveen a alrededor de 32,5 millones de habitantes), trabaja sobre lo que promete un cambio de paradigma: la generación distribuida mediante energías renovables.

No se trata de una novedad, ya que muchos países del mundo y de la Región (como Chile, Uruguay y Brasil) desde hace varios años cuentan con un marco regulatorio de este tipo, que les permite a los usuarios residenciales, industriales y comerciales inyectar energía limpia a la red. Pero sí obliga a tener en cuenta algunos aspectos.

Claudio Bulacio, gerente de ADEERA, destaca en diálogo con Energía Estratégica el apoyo de la entidad con respecto a la Ley que sancionó recientemente la Cámara de Diputados (ver la última versión en línea) y que esta semana espera tratamiento en la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado.

Pero el dirigente plantea dos cuestiones básicas que se deberán tener en cuenta en el momento de su aplicación: seguridad de las personas y de las instalaciones y la correcta medición de la energía que pudiera generar el usuario sobre la de su consumo.

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Sobre el primer aspecto, Bulacio resalta que se debe garantizar que “el usuario que genera su propia energía no inyecte cuando la red queda sin servicio, ya sea por un eventual desperfecto o porque la distribuidora esté haciendo algún trabajo”. Explica que en caso contrario podría ocurrir una tragedia. Advierte que deberán estar bien reguladas las pautas de conexión en la reglamentación.

Por otra parte, el gerente de ADEERA indica que la energía debe estar medida correctamente, caso contrario “se perdería de vista cómo va evolucionando la demanda, un valor que inclusive es útil para mediciones a nivel nacional y para establecer el aporte con el que se va a nutrir el FODIS”.

El Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (FODIS), es un instrumento que funcionará para promover este tipo de conexiones otorgando préstamos, incentivos, garantías, entre otros beneficios. Uno de sus patrimonios será el 50% del ahorro efectivo en combustibles fósiles que generen los usuarios que inyecten energía limpia a la red.

Otro de los motivos de que los flujos de energía inyectados y consumidos se midan correctamente (quizá el principal), tiene que ver con que no se vea afectado el Valor Agregado de Distribución (VAD). Este es un cargo que corresponde a la recaudación de las compañías eléctricas por el uso de redes en concepto de servicios de operación, mantenimiento e inversiones.

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Se espera que para el 2018 exista una normativa vigente a nivel nacional que promueva la generación distribuida. Una vez en marcha, puede que muchos usuarios comiencen a inyectar energía renovable a la red ya sea por aumentos en la tarifa eléctrica previstos y por la baja en el costo de los equipos renovables.

“Nosotros estaremos trabajando, como hacemos usualmente, en alguna propuesta para la reglamentación”, adelanta Bulacio.