El Gobierno oficializó ayer la prórroga hasta el 31 de diciembre próximo del tratamiento impositivo diferencial para la producción de biodiésel y la eximición de gravámenes al biodiésel empleado como combustible líquido en la generación de energía eléctrica.

De este modo se da continuidad a la política dispuesta a fines de diciembre pasado, cuando se extendieron los beneficios a las empresas productoras hasta el 30 de abril reciente.

El decreto 630, publicado en el Boletín Oficial, destaca que «la incorporación de los biocombustibles en la matriz energética nacional contribuye a cubrir las exigencias que plantea el incremento de la demanda de combustibles, potenciando el desarrollo a nivel nacional del sector agropecuario y de las economías regionales con el agregado de valor a sus materias primas«.

La prórroga apunta a «seguir impulsando la competitividad del biodiésel destinado al abastecimiento del mercado interno para su mezcla con el gasoil a comercializarse en todo el territorio de la Nación, así como su utilización para la generación de energía eléctrica en los casos en que ello sea técnicamente posible«.

Además de señalar el “papel trascendental que reviste para el país la incorporación de la energía renovable en la matriz energética nacional”, la norma sostiene que no variaron las condiciones que propiciaron el otorgamiento de un tratamiento impositivo diferenciado.