En contraste con Rosario, la resolución N° 8757 fue aprobada por el Consejo Deliberantes en 2011 y se reglamentó el 1 de julio del 2013, ésta tiende a poner límites a la construcción irracional de edificios que son antiestratégicos desde el punto de vista del cuidado energético.

Ante todo, Cortés aclaró que en esta ciudad “se podrían haber construido edificaciones de manera que prácticamente no hiciera falta energía ni para calefaccionar ni para refrigerar” ambientes, lo cual utiliza cerca del 60 por ciento del consumo energético total de un hogar.

Es por ello que sostuvo que la “cuestión clave” es ser eficiente en el consumo de energía antes de pensar en reemplazar las fuentes de energías convencionales por las renovables. “Yo empecé trabajando en energía solar pero me pasé a trabajar sobre la implementación de la energía eficiente porque ahí está el nudo de la cuestión, las tecnologías están inventadas hace años, lo que falta desarrollar son medidas para su implementación”, subrayó el letrado.

No descartó que sea necesario desarrollar fuentes de energías renovables que sustituyan a las de combustibles fósiles, pero señaló que puntualizar en el uso eficiente “es más importante”.

Dio como ejemplo el caso del reemplazo de las luminarias en los hogares. “Uno de los pocos ejemplos impulsados en la Argentina, que tuvo que ver con presiones de organizaciones ecologistas y no porque algún gobierno lo haya querido impulsar, fue el reemplazo de lámparas incandescentes por las de bajo consumo. De ahí pasamos a tener la misma iluminación en los hogares pero hemos llegado a bajar 6 ó 7 veces el consumo de energía eléctrica, remarcó.

Asimismo agregó que de ese modo se redujo enormemente el consumo de combustibles fósiles, lo que ayudó a reducir considerablemente el impacto ambiental.

Hizo hincapié en dos temas centrales”: empezar a construir de manera sustentable y reedificar edificaciones ya construidas que generan grandes gastos de energía.

Hasta esa norma –por la Ordenanza 8757-, puesta en reglamentación de forma gradual, si un arquitecto quería edificar un edificio vidriado apuntado al oeste sin ningún tipo de protección climática, lo podía hacer tranquilamente. Cualquiera sabe, sin ser especialista que eso se calienta fuertemente en verano y se enfría en invierno, y se necesita un aire acondicionado funcionando al máximo para paliar los avatares climáticos”, indicó.

Reconoció: “Eso no va a cambiar la realidad de Rosario de un día para el otro, la normativa es perfectible, pero si no empezamos alguna vez esto no iba a cambiar nunca”.

Al respecto, citando a una de las conferencistas que tuvo el congreso Solar Cities, dijo que el parque urbano a nivel mundial se renueva en promedio del 1 por ciento anual, “por lo que se estima que se demorará 100 año en renovar todas las construcciones. Entonces es importante empezar por algún lado –continuó-, en Europa empezaron después de la crisis del petróleo de 1973, y hoy, toda la Unión Europea, cada 5 años revisa normas sobre edificaciones sustentables para hacerlas más rigurosas”.

Este tema es central porque las grandes ciudades que abarcan el 0,25 por ciento de la superficie del planeta son los responsables de más del 80 por ciento del consumo energético. Entonces mejorar la utilización de energía de la ciudad en los edificios y hogares debe ser prioritario”, abundó y señaló que la principal cuestión a abordar es el modo de aplicación de estas iniciativas. “El colector solar de agua se inventó en el siglo XIX, ahora, ¿cuántos colectores solares hay instalados?, se preguntó el especialista”.