“Tenemos que avanzar hacia dos países más integrados e interconectados, lo cual requiere un marco regulatorio que dé certeza a los agentes económicos”, dijo Rebolledo durante una conferencia de prensa.

De visita en Buenos Aires, el funcionario chileno repasó con el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, los acuerdos alcanzados durante el encuentro presidencial de diciembre pasado.

Rebolledo recordó que “está en marcha una cooperación técnica de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para definir el plan maestro de esas interconexiones con los respectivos aspectos técnicos y económicos, y los estudios específicos para el túnel de Agua Negra, de San Juan a Coquimbo”.

“Queremos entregar a la entidad binacional los términos de referencia técnicos de la interconexión en este punto para cuando se licite el túnel”, señaló el ministro.

Además del nodo ya existente en Antofagasta-Salta, otros podrían ubicarse en el sur (en Tierra del Fuego y en Aysén-Chubut) y en San Juan, a partir de una línea que construyó la minera Barrick Gold en la región de Atacama, para abastecer al proyecto binacional Pascua Lama.

“Acordamos además, y vamos a tener pronto una primera propuesta, para avanzar en algo que puede ayudar mucho en el futuro: los swaps (intercambios) energéticos”, agregó.

El ministro chileno explicó que “para eso se necesita un marco regulatorio a partir de acuerdos ya existentes, o negociar uno ad hoc, que viabilice la posibilidad de intercambiar energía, electricidad o gas, en un punto, por ejemplo del sur, y recuperarlo en otro en el centro”.

Rebolledo planteó esas posibilidades luego de detallar la fuerte incorporación de fuentes energéticas renovables (eólicas y solares), tras la licitación que el año pasado permitió sumar en Chile proyectos por 13.400 Gwh y reducir los costos de generación hasta 47 dólares promedio el Mwh, frente a más de 120 dólares cuatro años atrás.

Rebolledo precisó que la matriz energética chilena ya cuenta con 14% de capacidad instalada de fuentes renovables, “lo que demanda definiciones en materia de mercados y servicios complementarios asociados a esas tecnología; una mayor robustez en las lineas de transmisión y una conectividad internacional creciente”.

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“Hay países de Europa que durante el día generan y consumen a partir de energías no convencionales y de noche compran a vecinos: deberíamos imaginar un mundo interconectado que responda a un paradigma de ese tipo”, consideró el funcionario trasandino.

En cuanto a las exportaciones energéticas a la Argentina, confirmó que “la empresa que vendió electricidad el año pasado ya pidió permiso nuevamente, mientras ENAP (la petrolera estatal de Chile) está terminando su negociación para enviar gas”.
En 2016 Chile suministró a Argentina 101 Gwh de electricidad y este año se concretaría una operación similar, mientras los envíos de gas totalizaron 361 millones de metros cúbicos.

En la actualidad ambos países están interconectados a través de una línea de transmisión de 600 Mw de propiedad de AES Gener, entre Mejillones y Salta, mientras que en gas se realizaron envíos a través de los gasoductos Norandino y GasAndes.