Los pellets se fabrican mediante la simple compactación del aserrín, sin necesitar de pegamento ni alguna otra sustancia y es un combustible que goza de un gran potencial calorífico, capaz de utilizarse para la producción de energía térmica y eléctrica.

Si bien Argentina cuenta con grandes recursos para la producción de pellets, el mercado recién está arrancando, a diferencia de otros países del mundo donde su utilización es masiva.

Entre las características a destacar en el uso de pellets es que: optimiza el consumo de combustible, ya que se puede regular en intensidad quemándose solo lo que se desea; reduce las emisiones de CO2; cuesta la mitad la energía térmica generada mediante pellets en comparación con el GLP (gas de garrafa), lo que permite amortizar rápidamente la inversión para aquellos que no cuentan con conexión a la red de gas convencional.

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Sin embargo, algunas firmas vinculadas a la comercialización de pellets en el país advierten que en este contexto favorable para las renovables, donde la Ley 27.191 explicita beneficios para el sector, entre ellos la quita de aranceles para equipos e insumos que no se fabriquen en el país hasta el 31 de diciembre del año entrante, se está gravando entre el 15 y el 18 por ciento para la importación de maquinaria para la fabricación y combustión para este producto biomásico.

En efecto, están abriendo quejas para que comiencen a ser contemplados los beneficios para este sector.

Asimismo, reclaman mayor agilidad en los tiempos burocráticos para traer al país equipos. Uno de los casos es el de la firma Lipsia, que tuvo trabada durante casi un mes en la aduana un lote de diez calderas. Empresarios del sector manifiestan un escenario de desincentivo para el desarrollo del mercado; señalan que el Gobierno nacional deberá rever estos aspectos.

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Consultado sobre la posibilidad de que se comience a invertir en el país para lograr diseño propio de maquinaria, evitando importaciones, el gerente de Lipsia, Matías Baumgart, cuenta a energiaestrategica.com que la intención estaría “siempre y cuando se genere el desarrollo de un mercado potente”. Ejemplifica: “Nosotros vendemos alrededor de 100 calderas por año. Un fabricante en Europa comercializa 15.000”. “Por ahora hay muy poca demanda para invertir en tecnología en el país”, remata.