¿En qué consiste el proceso de fin de garantía? 

Cuando se compra un parque eólico hay dos hitos que son fundamentales. El primer hito es la recepción provisoria del parque, es decir cuando uno recibe el parque y empieza la operación y mantenimiento. Luego hay un periodo de garantía, ventana, que dependiendo del contrato puede ser de un año o dos, hasta llegar al segundo hito, la recepción definitiva. La mayoría de los contratos uruguayos fueron y son a dos años. En ese período ventana, uno puede descubrir problemas de serie de los aerogeneradores o por vicios ocultos como podría ser (por ejemplo) un tendido de media tensión que no quedó bien, entre otras cosas, que luego se pueden reclamar a través de la garantía.

¿A quién se realiza el reclamo ante esos inconvenientes? 

Todo depende de cómo se haya hecho el contrato. La mayoría de los que firmamos fueron llave en mano, directamente con el supplier de  las turbinas, este contrataba un epecista (es decir, un contratista principal encargado de llevar adelante la obra, disciplina en la que generalmente el supplier no es experto) , de allí es que nuestros reclamos iban siempre contra el supplier.

Hay muchas otras modalidades para poder realizar un parque eólico. Por ejemplo, se podría hacer por un lado el Bop (obras civiles y eléctricas asociadas al parque eólico, que no incluyen el suministro de las máquinas) junto a un epecista y, por otro lado, tener otro fin de garantía con el supplier de las máquinas.  La primera estructura la elegimos en un comienzo porque resultaba más sencilla,  en ese caso directamente teníamos que ir contra uno solo; y ese uno (el supplier) tenía que ir contra cada uno de sus subcontratistas en los casos de reclamos por garantías.

En ese periodo de uno o dos años de garantía que se establece en el contrato, si empiezan a aparecer los problemas ¿cómo se resuelve?   

Nosotros tenemos 7 parques eólicos y ya hicimos fin de garantía en 3 de ellos, en los cuales aplicamos un nivel de inspección muy profundo en todas las máquinas por igual. Eso nos permitió conocer mucho sobre el proceso de fin de garantía pero tratábamos «a las justas por pecadoras». ¿Qué es lo que pretendemos ahora?… hacer que ese proceso sea más óptimo. La idea es estudiar el parque, las máquinas y la red, con un equipo de ingeniería atrás, haciendo inspecciones propias con nuestra gente y de esa manera lograr direccionar a qué máquinas y/o a qué activos darles mayor hincapié.

Luego sí se contrata a un tercero para que sea quien defina los defectos y apoye al dueño frente al/los contratista/s, indicando cuáles son las responsabilidades que hay con respecto a eso, pero previamente conociéndolo nosotros con inspecciones nuestras. El proceso de inspecciones propio nos puede llevar a un ahorro de quizás más de un 30% en los costos globales del fin de garantía.

¿Quienes ganan avanzando en este sentido? 

Los que ganan en este proceso son los dueños. Si un dueño gestiona bien su fin de garantía y aprovecha esos dos años que tiene para poder definir las inspecciones a hacer, podrá ahorrar en recursos para hacer luego cualquier otra cosa.

Además logra un conocimiento cabal del estado del parque a la salida del proceso de fin de garantía, que no es para nada poca cosa.

¿Qué experiencia tuvieron realizando este proceso? 

Todavía no puedo dar esa información porque recién empezamos estamos en la etapa de definición de las inspecciones propias. Todavía tenemos 4 parques que no han llegado al fin de garantía y sobre los que queremos aplicar esta metodología. Sobre los tres anteriores usamos el otro mecanismo, que nos permitió conocer los puntos en los que podemos ahorrar.

¿A quiénes hay que convencer para avanzar con esta metodología? 

En Ute no hubo ninguna resistencia, al contrario. El dueño se convence solo de este tipo de cosas. Lo fundamental es que el know-how que uno tiene, es decir la ingeniería que hay detrás de esto para poder decir qué inspección hacer o no, sea la que funcione bien, porque ahí es donde se determina dónde ahorrar dinero o dónde tendrás la advertencia de no ahorrar en las inspecciones sobre un determinado tipo de activo, porque el beneficio que se puede obtener en esa circunstancia es óptimo realizando todas las inspecciones a fondo, y es en esas inspecciones «fundamentales» donde debes poner toda tu batería de recursos.