Uruguay es uno de los países de Latinoamérica más adelantados en sus políticas de desarrollo de las energías renovables.

Hace casi una década, en 2009, el Congreso uruguayo sancionó la Ley de Energía Solar Térmica, promulgada luego por el Poder Ejecutivo bajo el N°18.585. Un año antes, en 2008, se creó la Mesa Solar, ámbito multidisciplinario que reúne a los actores públicos y privados del sector; y, un año después, en 2010, comenzó a funcionar la Cámara Solar del Uruguay, donde se aglutinan empresas del rubro.

Uno de los referentes de aquel universo solar térmico es Ricardo Sapelli, gerente de H2Sol, empresa con más de una década importando, asesorando y vendiendo calentadores solares térmicos básicamente para el sector residencial.

En diálogo con Energía Estratégica LATAM, el empresario recuerda que ellos fueron una de las firmas fundadoras de la Cámara Solar del Uruguay. La entidad hoy cuenta con 24 socios pero tiempo atrás supo tener un momento de esplendor.

“Curiosamente cuando muchos suponíamos un punto de explosión hace algunos años (de hecho llegamos a tener más de 40 empresas en este país importando y algunas fabricando calentadores solares térmicos) tan rápido como llegaron muchos, así de rápido se fueron, seguramente por ser un mercado conservador y además chico, lo que igualmente no le quita el potencial que realmente tiene y al que apuntamos”, señala Sapelli.

En 2012, la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) creó el Plan Solar. “Es una herramienta para desarrollar la Energía Solar Térmica (EST) en Uruguay, en línea con la Política Energética al 2030 de diversificar la matriz energética, principalmente a partir de fuentes autóctonas y renovables”, explican desde el organismo.

El programa otorga beneficios concretos: financiación del banco BHU hasta en 60 cuotas (5 años), “lo cual hace que el valor de la cuota sea muy similar al ahorro que se obtiene por utilizar menos tiempo el calefón”, aseguran, más un bono de eficiencia a cada familia que se adhiera al plan de 700 pesos + IVA por mes durante 24 meses (a descontar de la factura de UTE).

Además, para mitigar riesgos, la UTE garantiza un seguro al sistema solar (brindado por el BSE) por un período de 5 años contra robo, clima (granizo, vientos, etc), vandalismo y contra terceros por 50 mil dólares. Asimismo, el sistema solar tendrá una garantía mínima de 5 años y una vida útil que se estima mayor a 15 años (existen sistemas con vida útil mayores a 25 años).

Si bien el plan se comprometió a otorgar un subsidio para los primeros 2.000 clientes que instalaran un sistema de colectores, a la fecha aprovecharon el plan unos 1.800 beneficiarios.

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Según Sapelli se trata de un programa activo con una “muy buena publicidad” de marketing, no obstante, señala: “el tema que en un mercado que no estaba maduro para estos sistemas, se comenzó con equipos de costos elevados”, lo cual “en un mercado no maduro o incipiente, fue clave para no haber alcanzado aún la meta”.

“Vemos como en países con mucha menor irradiación solar y con la mitad de los días nublados en el año igualmente venden cientos de miles de mt2 de colectores solares, quizá tengan otra cultura con estas energías, pero por sobre todo, el estado en esos lugares apoya con un aporte muy importante en la compra de estos equipos”, agrega el gerente de H2Sol.

De acuerdo a cálculos de la UTE, en Uruguay el sector residencial explica el 21 por ciento del total de consumo final de energía, y, teniendo en cuenta sólo el consumo de energía eléctrica, la cifra asciende al 40 por ciento.

Según la entidad estatal, en promedio, el 37 por ciento de la factura eléctrica de una familia uruguaya está destinado al calentamiento de agua. “El sistema solar a instalar en el Plan Solar podrá ahorrar entre un 60 y un 70 % del consumo de energía destinada al calentamiento de agua”, aseguran.

De acuerdo a cálculos del sector privado, los precios de los equipos se ubican entre los 1.500 a 2.500 dólares. Si bien la inversión inicial es sensiblemente mayor a la de un calefón eléctrico, el ahorro es tal que en un plazo de 4 años se amortiza, número interesante si se tiene en cuenta que la vida útil gira en torno a los 20 años y que el ahorro en la tarifa eléctrica está en el orden del 20% anual.

“Uruguay tiene un mercado potencial enorme, el tema es que somos un país bastante conservador y pese a las ventajas medioambientales y que tenemos la ecuación perfecta para la venta de este producto que es la energía eléctrica más cara y una irradiación solar muy buena  (lo que logra una rápida amortización de la inversión de estos sistemas) pese a esto, aún no se logró convertirlo en un producto masivo. Este año lo imaginamos con un crecimiento moderado, pero firme”, enfatiza Sapelli.