El Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y la Universidad Nacional San Martín (UNSAM) vienen realizando un estudio que apunta al ahorro en el consumo energético en lo que respecta a climatización de ambientes.

Salvador Gil, director de la carrera de Ingeniería en Energía de la UNSAM y uno de los impulsores del proyecto, dialogó con Energía Estratégica y resaltó la importancia de tomar conciencia a la hora de hacer uso de la energía.

Contó que con tan sólo reducir un grado centígrado el termostato en invierno se puede ahorrar desde un 10 a un 20 por ciento del consumo de calefacción, y que aumentando la temperatura de los aires acondicionados en un grado centígrado se podría generar un ahorro que gire en torno al 20 por ciento.

Más allá del estudio, hizo hincapié en los clásicos cortes de luz que se avecinan todos los veranos en los distintos puntos del país. Sobre el tema invitó a tomar conciencia a la ciudadanía acerca de la importancia de no despilfarrar el consumo eléctrico.

Puntualizó en caso del consumo abusivo de energía con los aires acondicionados que son programados en los 20 grados y provocan que el tendido de baja tensión no soporte el flujo de gasto de energía y se genere el apagón. Por ello el especialista recomienda programarlo a 24 grados, “lo que no afecta la comodidad del usuario, ya que se trata de una temperatura confortable”.

Además, Gil destacó que la mala costumbre del uso excesivo de energía no sólo se encuentra en los usuarios residenciales sino también en comercios como shoppings y cines y hasta en oficinas públicas. “Si todos tomaramos conciencia podríamos prevenir numerosas cantidad de cortes”, señaló.

Por otra parte, frente a la posibilidad de generar energía mediante fuentes renovables, posible salida futura a la crisis energética, argumentó que se trata de un recurso maravilloso pero que tiene que ver con medidas a largo plazo, que primeramente debemos trabajar para “hacer un uso más racional de la energía”.

El experto propuso abordar el problema imaginando el gráfico de una pirámide, donde en la base existe la necesidad de usar racionalmente la energía, lo que no implica gastos algunos, sólo atención ante el uso energético. Luego, como etapa siguiente, “la eficiencia, entendido como la adquisición de equipos más eficientes, mejoras en el uso que luego hacemos”. Y como punta de la pirámide ubicar a las energías renovables, su posibilidad de uso y consumo.

Cuando pensamos en problemas energéticos, no pensamos en la ecuación completa sino pensamos sólo en la oferta energética pero el consumo es otra parte importante de la energía”, sostuvo Gil.

Al respecto ejemplificó con la situación que en el caso de tener paneles solares fotovoltaicos para producir energía pero derrochar la energía proporcionada no es la solución a ningún problema de energía. “No niego la importancia de producir energía pero sí posiciono a la forma del consumo como un factor esencial en el tema energético”, finalizó