El tren de potencia consiste en un sistema de almacenamiento de hidrógeno, una célula de combustible de hidrógeno a baja temperatura y una batería. La célula de combustible convierte directamente el hidrógeno en energía eléctrica. El único producto de desecho de este proceso es el agua. Un motor eléctrico utiliza la energía generada de este modo para propulsar el avión.

Una batería de litio de alto rendimiento cubre cargas de potencia máxima durante el despegue y al ganar altura. Si se genera el hidrógeno necesario para la pila de combustible a través de la electrólisis utilizando la energía a partir de fuentes de energía renovables, el HY4 puede volar sin generar ningún tipo de emisiones en absoluto, explica el DLR en un comunicado.

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“En el futuro previsible, los aviones grandes de pasajeros continuarán volando utilizando la propulsión convencional. Uno de los mayores desafíos para las próximas décadas, sin embargo, está en traer la movilidad eléctrica a la industria de la aviación y hacer que el sistema de transporte aéreo del futuro sea neutro en dióxido de carbono”, explica André Tes, Jefe del Instituto DLR de Ingeniería Termodinámica. “Nuestro objetivo es mejorar aún más el tren de energía de pila de combustible y, en el largo plazo, usarlo en aviones regionales con un máximo de 19 pasajeros”, precisa.

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El HY4 tiene una salida del motor de 80 kilovatios, una velocidad máxima de unos 200 kilómetros por hora y una velocidad de crucero de 145 kilómetros por hora. Dependiendo de la velocidad, la altitud y la carga, puede alcanzar un rango de entre 750 y 1500 kilómetros. La característica más llamativa de la HY4 es su fuselaje doble, cada uno con espacio para dos pasajeros. El peso máximo de la aeronave es de 1500 kilogramos.

Fuente: LA RAZON.