¿Qué pasaría cuándo la crisis económica afecte a los estados provinciales dónde hay recursos de energías renovables? Era la pregunta  que se hacían los inversores allá por 2017 y 2018, cuándo se lanzaron con fuertes apuestas en las subastas del Programa RenovAr.

Hasta ahora, los antecedentes reflejan la imposibilidad de instrumentar tributos al viento o el sol por parte de las provincias. Sin ir más lejos, el Diputado Nacional,  Luis Beder Herrara ex Gobernador de la Provincia de La Rioja, intentó avanzar por esta vía y sacar rédito a la energía solar ya en 2017.

«Con permiso de Nación vienen a producir energía solar sin dejar un peso en la provincia y por 25 años facturarán millones de dólares, no lo voy a permitir”, justificó el mandatario riojano.

La idea duró poco. Después de un fin de semana de negociaciones y duras advertencias, Beder Herrera retiró una medida cautelar que había presentado en la justicia contra 360 Energy por un conflicto sobre el uso de las líneas de alta tensión e indirectamente dio por terminado el tema «regalías».

El giro se dio después que se desatara la furia entre los inversores privados y del Subsecretario de Energías Renovables de la Nación, Sebastián Kind, quién estuvo muy activo en esos días para evitar una medida que sin dudas generaría desconfianza entre los empresarios que vienen avanzando en el Programa RenovAr.

La intención unilateral de las provincias choca con los postulados de la Ley 27.191, normativa que expresamente frena este tipo de iniciativas impositivas. Los privados pueden descargar en el precio un canon inesperado, lo que terminaría en definitiva afectando a los usuarios.

Así y todo, una idea similar reflota ahora en Chubut. En pleno 2019, en el marco de una ajuste económico, los dos hombres de mayor peso de la gestión manifestaron abiertamente su voluntad de establecer un nuevo impuesto a la generación de energía eólica, principal recurso en ese distrito.

“Las inversiones en energía eólica no nos dejan nada”, sorprendió el Gobernador Mariano Arcioni, quién se sacó fotos en todas las centrales que se inauguraron en 2018 y habló maravillas de esta tecnología en los medios de comunicación.

A decir verdad, sorprende y preocupa a la industria, dado que, no se trataría de un comentario al pasar: al rato fue ratificado por el ministro de Infraestructura, Raúl Chicala.

“Estamos pensando y analizando alguna propuesta. Son negocios con el Estado Nacional, entonces estamos viendo que armas tenemos, que no son muchas por ahora, para ver qué acción podemos implementar en torno al cobro de algún impuesto que deje algo para Chubut”, confirmó Chicala.

Como fundamento, el funcionario planteó que “no queda un peso para Chubut. Lo único que deja es la mano de obra al principio y después se reduce sustancialmente”.

Conociendo la historia sobre este tema, Chicala se anticipó a posibles críticas: “Para todo el mundo sonaba ridículo el famoso impuesto al viento, pero hoy nos damos cuenta que no era tan ridículo, porque era una forma de cobrar un impuesto a un recurso natural”.

En Chubut se inaugurarán este año numerosas centrales de energía eólica. Las principales empresas que están jugando son YPF, Genneia y Aluar, quiénes ahora deberán compensar el lobby petrolero que rige en la provincia.

Modelo petrolero, el lobby y ejemplo

Chubut es una de las provincias con mejor viento de Argentina, pero tiene una fuerte historia en la explotación de hidrocarburos, actividad en la que los Gobiernos provinciales participan de las ganancias a través de regalías o con empresas públicas que también explotan yacimientos.

Creación de empleo

Un informe “Generación de empleo: energías renovables”, dirigido por Gabriela Rijter, Coordinadora Área Cooperación Internacional de la Subsecretaría de Energías Renovables durante el segundo semestre del 2018 (ver documento), marca como principal antecedente para el crecimiento del sector como política de estado a la sanción de la Ley N° 27.191 del Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica.

A partir de estos, el cálculo contempla la generación de 17.446 trabajos directos que demandarán los 201 proyectos renovables que surgieron de la Resolución N° 202/16 (10) y de los programas RenovAr (147) y MATER (44).

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El informe especifica que se proyectan 15.391 empleos para cubrir actividades de la etapa de construcción y 2.055 para la etapa de Operación y Mantenimiento de aquellos parques y centrales renovables.

En detalle, se diferencian los proyectos por tecnología de generación renovable empleada y potencia total a instalarse: eólica (3738 MW), solar (1996 MW), bioenergías (281 MW) y pequeños aprovechamientos hidro (32 MW).

Los parques con la tecnología que más potencia instalada tendrá prevén crear un total de 7831 trabajos: 7.086 empleos en la construcción y 745 para la operación y mantenimiento de parques eólicos.

En el caso de solar, serán 5987 empleos: 5556 para la construcción y 431 para operación y mantenimiento. Menos de la mitad de estos puestos, se prevé que serán creados por bioenergías: un total de 3114, divididos en 2316 para la primera etapa y 798 para la segunda etapa.

Y finalmente, en menor medida, para pequeños aprovechamientos hidro serán 514 empleos en total, 433 para construcción y 81 cuando el parque ya esté operativo.

Dentro de los informes internacionales que abordan la temática del empleo, se destaca la revisión anual realizada por IRENA, “Renewable Energy and Jobs”, publicado en agosto de este año (ver informe IRENA).

La Ley 27.191, que fue sancionada en octubre de 2015, junto a su correspondiente reglamentación en marzo de 2016 conformarían la normativa principal del sector para contribuir al alcance de las metas de diversificación de la matriz establecidas.

Entre los instrumentos que impulsarían el movimiento del sector se destacan el programa RenovAr (subasta para la contratación a largo plazo de energía eléctrica de fuente renovable) y MATER (que otorga prioridad de despacho a proyectos desarrollados en el mercado a término entre privados).