Los resultados que obtuvo la subasta de compra de gas para generación eléctrica (Ver tema) fueron analizados por Juan Bosch, presidente de Saesa.

¿Qué conclusiones se destacan de la subasta? 

Hace algunas semanas, al analizar la subasta de CAMMESA para la provisión del mes de abril, se aclaró que estos datos deben ser leídos en el marco del mercado del gas natural y su funcionamiento. Allí se recordó que el mercado del gas en Argentina tiene una lógica de comportamiento anual, con picos de consumo y precio en invierno contra una menor demanda y precios en verano. Para más detalles de esa explicación puede verse la nota aquí.

¿Cómo es la tendencia de las últimas subastas?

En enero 2020 se vieron precios de corte en US$ 1,80 MMBTU, influenciado por el hecho de que el adjudicatario no tenía compromiso firme alguno de entregar el gas. Ello se corrigió -relativamente – en los siguientes llamados, incluyendo un Deliver or Pay (DoP) mínimo del 30%; febrero arrojó un precio de corte de US$ 2,50 MBTU.

¿En marzo?

En marzo con menores temperaturas, demanda acotada, el precio bajó a US$ 2,35 MMBTU.

¿Abril?

Para el mes de Abril 2020 (subasta del 26 de marzo) el precio se derrumbó a US$ 1,35 MMBTU, muy influenciado por la caída en la demanda de la industria, el GNC y el comercio en el marco del comienzo de la cuarentena.

¿Y mayo?

La subasta para el suministro de Mayo 2020 mostró similares a los de Abril, apenas a la baja. Estos precios tan bajos reflejan el elevado nivel de oferta disponible para una muy baja demanda eléctrica fruto de la cuarentena impuesta a raíz del COVID-19 (desde el 20 de marzo). Y por la caída en la demanda de gas por parte de la industria, el comercio y el GNC. La falta de una demanda sostenida provoca esta caída en los precios.

¿Alguna conclusión?

Las conclusiones que se pueden extraer de la subasta, a priori son varias. Igual que se comentó en los meses precedentes, el resultado está fuertemente influenciado por las condiciones de la subasta. Licitar una compra por un período mensual, con bajo compromiso de entrega real, y en el marco de una baja de demanda fruto de la recesión, y agravada por la cuarentena decretada a partir del COVID-19, naturalmente tiende a mostrar precios artificialmente bajos.

Estos precios no son, a nuestro ver, adecuadamente representativos de un precio competitivo de gas en Argentina, que sea adecuado para asegurar el suministro estable y sustentable, a los usuarios actuales y futuros. Es un precio de coyuntura en un marco extraordinario, que no ayuda a desarrollar inversiones adecuadas para garantizar un suministro seguro y confiable.

Es conveniente que las licitaciones o contrataciones de los principales demandantes del mercado de gas, se organicen tomando en consideración la naturaleza de la industria. Sería más representativo de un precio real contar con licitaciones anuales, o incluso, para mejor reflejar la realidad de las inversiones necesarias para asegurar el sistema, plurianuales.

¿Cómo está evolucionando la demanda eléctrica tras la cuarentena?

La demanda se mantiene aún muy baja, con una reducción respecto de un mes normal (sin la incidencia de la cuarentena) de entre un 15% y un 20%. La cuarentena lleva a un aplanamiento del consumo eléctrico, fundamentalmente por la gran cantidad de industrias, comercios y pymes que permanecen cerradas y sin operación.

¿Cómo impactará en la generación? 

Esta menor demanda impacta directamente en la generación, que se ve también reducida. La energía renovable no debería sufrir impacto por esta reducción de la demanda, ya que cuenta con prioridad de despacho en virtud de la Ley 27.191. Se mantiene también la generación nuclear y la hidroeléctrica. El ajuste parece  por el momento focalizado en la reducción de la generación térmica.

¿Qué cambios tendrá el mercado eléctrico este año en el actual contexto? 

El mercado eléctrico continúa a la espera de algunas definiciones por parte del Gobierno nacional. Es importante que cada actor de la industria incluyendo reguladores y gobierno, pueda hacer foco y analizar la realidad y enormes desafíos que la crisis económica sumada a la pandemia nos han presentado.

Importantes definiciones deben adoptarse para que cada actor tome las decisiones de gestión e inversión que serán claves para el sector. Productores, grandes usuarios, transportistas distribuidoras, comercializadores y toda la cadena de valor de la energía requiere de reglas simples, claras, previsibles y estables para definir sus proximos pasos.

Hoy tenemos muy buenas leyes en la industria energética, sería bueno definir los ajustes necesarios (en los casos que se requieran) para que todos los actores puedan tomar decisiones rápidas en el marco de reglas conocidas.

Estas decisiones serán cruciales para asegurar el suministro energético adecuado y sustentable a todos los demandantes de energía de Argentina e incluso para sumar la exportación de excedentes como aspecto central de la cadena de valor del sector.

Ciertamente, demorar estas definiciones solo agravaría la situación de un sector que tiene importantísimos aportes que realizar para la recuperación del empleo y de la actividad económica del país.

¿Se podrá avanzar con energías renovables este año? 

Argentina cuenta con notables recursos energéticos renovables, no renovables, convencionales y no convencionales. El desarrollo de todos los recursos energéticos es clave para  sostener la economía y las fuentes de trabajo en este tan delicado momento para el país – era ya muy delicado antes del estallido del COVID-19.

Los inversores están por el momento analizando la situación y viendo la actitud que adopta la Argentina en cuanto a las reglas para la industria, y el tratamiento que le da a la deuda soberana. Los resultados de esa negociación tendrán sin duda gran incidencia en la posibilidad de contar, en un plazo lógico, con algún interés de inversores internacionales.

En mi opinión, hay un buen campo de acción para avanzar en el sector de las renovables distribuidas, sobre todo en ciertos lugares del interior del país donde la energía es cara, ineficiente, contaminante y de mala calidad de servicio. Para inversiones de mayor escala, debemos esperar las definiciones del Gobierno para el sector, y también, el cierre de la negociación de la deuda.