Las lluvias y el viento que azotaron a la Península Ibérica la semana pasada hicieron posible el nuevo registro. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, la quema de biomasa es la principal fuente de electricidad en Portugal, seguida por las centrales hidroeléctricas y los parques eólicos. No obstante, las energías eólica y solar son las que más crecen, un 31 y un 20 por ciento respectivamente en 2014.

Las fuentes renovables de producción de electricidad y la capacidad de gestión de la red eléctrica portuguesa superaron una prueba difícil en un contexto de pequeña interconexiones, especialmente entre España y Francia, consiguiendo que las necesidades de consumo del país se vieran garantizadas al 100 por ciento partir de fuentes renovables y aún así exportar un porcentaje significativo de la electricidad, ya sea con fuentes exclusivamente renovables o complementadas en algunos casos por las fuentes no renovables.

Portugal cerró sus centrales térmicas de carbón en 1994. Durante el primer trimestre de 2013, el 70 por ciento de su energía ya era renovable. En 2014, el promedio fue del 63 por ciento y, en 2015, el dato cayó al 50,4 por ciento debido a la sequía.

Dinamarca es el país que genera una mayor proporción de su electricidad a partir del viento: en 2015, durante la madrugada de un viernes llegó a producir un 140 por ciento de sus necesidades energéticas con los molinos de viento que instaló frente a sus costas.