El pasado lunes 28 de enero, a la noche, Agustín Torroba pasó a transformarse en el ex Director Nacional de Biocombustibles. Resistió todos los cambios que presentó la Secretaría de Energía, desde los más drásticos con renuncias de las cabezas más altas hasta la de jefes más directos.

Sin embargo hace tres semanas decidió abandonar el área. En una entrevista exclusiva para Energía Estratégica, el ex funcionario y experto en la materia cuenta por qué tomó la decisión de alejarse del Gobierno y cómo ve el mercado argentino en general.

¿Qué disparó su repentina salida de la Dirección de Biocombustibles?

La salida fue bien meditada y desde el convencimiento de que hay un equipo muy competente dentro de las Autoridades de la Secretaría del Gobierno de Energía, que podrán seguir y avanzar en la temática de los Biocombustibles independientemente de mi presencia. Nadie es indispensable en su rol y creí que era un buen momento para buscar aportar desde otra posición.

¿Recibe ofertas del mercado privado?

Sí, pero aún no he tomado definiciones en ése sentido.

¿Qué balance hace de su gestión?

Creo que ha sido una gestión positiva, con avances y cuestiones pendientes por hacer.

¿Cuáles puntos destaca?

Entre los principales logros destaco el incremento del uso de bioetanol del 10 al 12% y las tres nuevas fórmulas que rigen los precios de los biocombustibles: bioetanol de maíz, de caña de azúcar y biodiesel.

Las mismas se hicieron con la participación de la industria en una revisión integral sin procedente, con resultados muy positivos: las nuevas fórmulas se adaptan de forma mucho más realista a las estructuras productivas de la industria y tienen una mayor flexibilidad frente a la realidad macroeconómica del país.

En este sentido, creo que las nuevas fórmulas han permitido que el sector continúe su actividad y desarrollo con una devaluación del 100% y un índice de precios mayorista de alrededor del 80% en un año.

Ello demuestra que el trabajo conjunto con la industria ha dado sus frutos: fórmulas que le da previsibilidad a la industria, aún en un contexto macroeconómico de alta volatilidad, y un beneficio a los consumidores, teniendo en cuenta que, por ejemplo, el precio del bioetanol se redujo en más de un 30% en dólares, quedando en valores cercanos a las referencias internacionales.

Por otro lado, me gustaría destacar la política de transparencia y apertura de datos: todos los datos y estadísticas producidos por la Dirección de Biocombustibles son publicados en el sitio web de la Secretaría de Gobierno de Energía.

El cálculo de precios y la asignación de volúmenes cursan en expedientes que son de acceso público. Esto que hoy es una práctica habitual es un hecho que no sucedía en el pasado. En éste sentido, creo que la publicidad periódica de la información mencionada ha aportado en el proceso de transparencia del sector.

Por último, me gustaría destacar los avances en materia de seguridad. La clausura preventiva de más de diez plantas de biocombustibles por parte de la Autoridad de Aplicación, han impactado positivamente en el sector, observándose notorios avances en esta temática.

¿Qué resta hacer para desarrollar el sector?

Desde mi punto de vista, en el corto plazo hay que avanzar con la creación de un Registro de Sujetos Promocionados, tal como estipula la normativa. El proyecto de Resolución que avanza en ése sentido ya está redactado, y creo que sería una decisión acertada que el mismo progrese.

En el mediano y largo plazo, creo que hay que avanzar con definiciones que se orienten a establecer el funcionamiento del sector luego de finalizada la Ley de Promoción de Biocombustibles, esto es en 2021.

Ello debería hacerse con un abordaje integral, fijando objetivos concretos para una industria que fue promocionada durante más de una década, teniendo en cuenta aspecto como posibles mezclas diferenciales o ventas de biocombustibles en estado puro y posiblemente un marco tributario que se aggiorne a la nueva realidad.

¿Qué opinión le merece a la posibilidad de que se extienda el plazo de vigencia de la Ley 26.093?

La ley 26.093 tenía como objetivos generales la promoción de los biocombustibles, con cortes mínimos de 5%, tanto para el biodiesel como para el bioetanol. Ambos han sido ampliamente superados, con cortes actuales que se ubican en 10 y 12% respectivamente.

Los objetivos han sido cumplidos con creces y hay una industria madura y competitiva en el caso del bioetanol de maíz y algunas empresas de bioetanol de caña. Además, tenemos el complejo agroexportador de soja más competitivo del mundo y ello se replica para el biodiesel elaborado con ésa materia prima.

Sin dudas hay asimetrías entre éste sector y las empresas PyMES de biodiesel y ubicadas en enclaves regionales. La realidad del sector es totalmente diferente respecto del momento en que se dictó la ley. Por estos motivos creo que sería conveniente no extender la ley; en todo caso sería recomendable dictar un nuevo instrumento normativo que responda a la nueva realidad y los desafíos actuales.

¿Que rol tendrá la Liga Bioenergética?

Creo que la Liga debe buscar convertirse en un espacio plural, donde estén todos los actores, y buscar tener un alto nivel técnico. Ello permitirá que se generen consensos de largo plazo entre el Gobierno Nacional, los Gobiernos Provinciales y los distintos integrantes involucrados en el negocio de biocombustibles, lo cual debería incluir, o al menos tener presente en rondas de consulta, al sector automotriz y refinador para tomar decisiones consistentes con la realidad técnica nacional.

En el futuro cercano… ¿Argentina podrá establecer un régimen similar al del Brasil en materia de biocombustibles?

La política brasilera de promoción de bioetanol tiene una tradición de más de 70 años, y los recientes cambios introducidos a través del programa RenovaBio son interesantes para analizar y tener en cuenta, pero no necesariamente para reproducir. Ello formará parte de un abordaje integral con definiciones que se deberán tomar.

En cuanto al nivel de mezclas, el caso de Brasil es un caso particular, con cortes de naftas con un rango de bioetanol que se mueve entre el 18-27,5% y la venta libre de alcohol hidratado.

Las condiciones climáticas, que pueden influir en la performance del bioetanol, y las particularidades de la industria de biocombustibles, automotriz y refinadora en Argentina son diferentes a la de Brasil, con lo cual no necesariamente hay que replicar el mismo modelo, sino más bien encontrar cual es el modelo que es más beneficioso para los distintos actores, los consumidores y el país.

Me gustaría destacar, que con menos de diez años de promoción el bioetanol argentino hoy tiene un precio similar al de Brasil, de larga tradición como mencioné.