El crecimiento del consumo de carbón había ido cayendo, poco a poco, desde 2012, perdiendo peso, también, como energía clave en el desarrollo económico. La subida del consumo de carbón en China había sido responsable de más de la mitad de los incremetos en las emisiones globales de dióxido de carbono en los últimos diez años.

«Con determinación política, llevando a cabo una revolución enerética y fijando fuertes objetivos y medidas, el pico del carbón puede ser una realidad antes de 2020″, explica un portavoz de la ONG para el este de Asia, Fang Yuan.

Varios factores han contribuido a la reducción experimentada en el consumo del carbón durante el año pasado en China, explica Greenpeace: 1) el rápido incremento en la capacidad del país para generar energía renovable (solar y eólica, principalmente); 2) el cambio de modelo económico: la industria pesada pierde terreno frente a nuevos sectores; 3) las mejoras en eficiencia energética implementadas tanto en la generación de electricidad como en la industria; 4) las buenas condiciones y resultados que está experimentando la producción de energía hidráulica; 5) y el control de las emisiones de CO2 en las grandes ciudades, por ejemplo.

Las importaciones de carbón también se han desplomado casi 36 millones de toneladas, concluye la organización ecologista.