Desde que el Ministerio de Energía y Minería que conduce Juan José Aranguren solicitó a Julio Bragulat, Gerente General de CAMMESA, que suspenda la Resolución 108, marco legal por el cual las empresas avanzaban en iniciativas de energías limpias, se frenaron las inversiones que estaban en curso, incluso con financiamiento de bancos internacionales de peso.

Según explica Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE) “la temporaria suspensión de la resolución 108 tuvo como consecuencia el retiro de los inversores a la espera de los acontecimientos; se habla de aproximadamente 70 proyectos de un promedio de 50 MW cada uno”.

Entre las propuestas en curso, menciona que “se destaca “Los Angelitos” en Chubut, que consistía en la instalación de 85 molinos con una capacidad total de 200 MW. Es capital chino de unos 450 millones de dólares”. 

Tal como ya fue anunciado en reuniones con diversos actores de la industria, el Gobierno busca avanzar en licitaciones, a partir de junio, con el objetivo de bajar el precio de la energía renovable. Los funcionarios del área se basan en los resultados que están mostrando países vecinos como Chile, Uruguay, Brasil y Perú, donde la energía eólica bajó a 40 dólares el MWh, solar 50, hidroeléctrica 43 y Biomasa 70.

¿Podrá Argentina conseguir estos bajos costos? Spinadel dio su opinión: “En las condiciones actuales el límite está alrededor de 100 US$/MWh. Todo depende de la confianza que los inversores puedan tener al país, que de ir en aumento podría llegar a 80US$/MWh”.

Respecto de Perú, que publicó los precios de las subastas a comienzos de mes, Spinadel compara que en Argentina “en estos momentos los plazos de amortización de los inversores son los cuatro años que duran los períodos presidenciales”.

Y agregó la importancia del factor financiación en el precio del MWh: “por la comprobada confianza de los inversores en Perú los plazos son de diez años con tasas consecuentemente menores”. Por eso Spinadel ve con dificultades que pueda repetirse esta experiencia en la plaza local.

Es que por los constantes cambios en las reglas del juego, las empresas esperan recuperar el dinero en el menor corto plazo posible, antes de que se produzca el recambio de autoridades. Es la fama de Argentina: no respetar los contratos, barajar y dar las cartas sin previo aviso.

Salvo que haya novedades, recién entre enero y febrero de 2017 empezarán a construirse los proyectos ganadores de las licitaciones. Primero se lanzarán los pliegos; luego serán analizados por las autoridades; y una vez conocidos comenzará el proceso para conseguir financiación. Esto llevará no menos de 6 meses, luego de ser lanzado el programa oficialmente.

Cabe destacar que el Gobierno busca transparencia y evitar la arbitrariedad en los contratos con privados, de ahí la decisión de funcionar bajo subastas, pero no tuvo en cuenta que sólo adoptando este esquema, en 2016, no habrá gran movimiento. Y sin una normativa que regule la generación distribuida, tampoco habrá actividad en pequeña escala.

Una vez que se conozca el Decreto Reglamentario de la Ley 27.191, se podrá conocer con mayor precisión las perspectivas de la actividad. Pero está claro que optimismo e interés de los inversores hay. Voluntad de avanzar con renovables por parte del Gobierno también. Así las cosas, el mercado irá encontrando su punto de equilibrio con el correr de los meses.