¿En qué etapa se encuentra el proyecto de Ley que presuntamente se iba a presentar en el Congreso en marzo pasado?

El proyecto de ley todavía se está redactando en el Misterio (de Energía). De ahí debería ir al Congreso, aprobarse y recién promulgarse.

Estas demoras probablemente se deban por todos los atrasos que estamos viviendo a causa de la pandemia, que impacta en todo el mundo. Es decir, el proyecto avanzó más lento de lo esperado.

¿Cree que el proyecto podría presentarse en el Congreso y aprobarse durante este año?

No. Estoy seguro que ese proceso pasaría para el año que viene, y ojalá se pudiera aprobar en 2021. Es que esta es una ley compleja que probablemente vaya a requerir de debate.

Esta es una de las leyes más importantes de los últimos años de Chile porque cambia estructuralmente un mercado muy importante.

Entre varios aspectos incorpora la figura del comercializador…

Hay muchos cambios. Probablemente el más significativo sea lo que genera en el área de distribución. Esto sin duda va a dar paso a muchos modelos de negocio.

Esto va a definir cuál va a ser el rol del operador de red, en qué mercado va a tener derecho de operar. Habrá que ver si en un futuro las distribuidoras van a poder competir en un mismo mercado que los comercializadores o no. Es un tema bien complejo que toca distintas problemáticas.

¿Y desde el gremio cómo ven esta situación?

Nosotros, como gremio solar, notamos ciertos conflictos de intereses entre las distribuidoras y las empresas solares básicamente porque en muchas ocasiones la distribuidora es juez y parte en el mismo proceso. Que esto se cambie es sumamente importante porque al final va a permitir que los operadores de red sólo se ocupen de su red y nada más.

Por otro lado, esperamos por la bidireccionalidad, que es un concepto que no está dentro de la ley pero sería muy interesante que se contemplara.

¿En qué consiste?

Es decir, si tú cómo cliente tienes un empalme con cierta potencia la puedas ocupar hacia ambas direcciones. Hoy en día está restringido por restricciones técnicas impuestas por el reglamento, pero en la teoría uno debería pensar que si yo tengo un empalme de 200 kW debería tener la posibilidad de inyectar 200 y recibir 200. Esto abre un mundo para los proyectos solares, porque empodera muchísimo al cliente de poder realizar proyectos de autoconsumo muy potentes.

Hoy en día, la argumentación en contra es que va a requerir ajustes en la infraestructura de la red para permitir técnicamente que funcione y que conlleva costos que podrían impactar en la operación de la red.

Pero nosotros lo que demostramos es que los beneficios que genera la generación descentralizada son ahorros que compensa el costo en infraestructura y que finalmente se bajarían los precios con esta implementación, además de otros beneficios como la baja en pérdidas por transmisión.

David Rau, referente de la Asociación Chilena de Energía Solar

¿Considera una vez aprobada la ley y reglamentada la figura del comercializador bajará efectivamente el precio de la energía para los usuarios finales?

Sí. La comercialización de energía no solamente generará una baja en los costos sino también una mejora en la calidad de servicio, básicamente porque la competencia hará que las empresas sean cada vez más innovadoras y ofrezcan un mejor servicio.

También se podrían abrir posibilidad de nuevos modelos, como por ejemplo la utilización del almacenamiento que podría reemplazar inversiones en infraestructura de transmisión muy caras. O, por ejemplo, reemplazar centrales caras y contaminantes que actualmente suministran energía en demanda pico.

Todo esto son aspectos abordados por la Ley larga que evidentemente hará que los costos bajen.

¿Y qué rol juega la energía solar acá?

Respecto a la comercialización, la energía solar abarca varios puntos.

Lo primero es que muchos clientes hoy en día buscan suministro de energía limpia, por eso sería interesante que puedan elegir su proveedor.

Para los mismos comercializadores de energía solar distribuida es una gran oportunidad para la venta de energía a partir de plantas solares que permiten estabilizar el precio y así bajar el riesgo como comercializador. Es decir, la planta solar finalmente ayuda a generar un precio base con el cual poder trabajar.

Y luego, muy importante, la posibilidad de que la comercializadora que firma un PPA con el cliente pueda ofrecer una planta de autoconsumo en el techo del cliente, lo que evitaría gastos en peajes y transmisión de energía.

De este modo ganan todos porque se despejan nodos de red, quedando más capacidad disponible y el cliente consume energía más limpia y más barata.