En Villarino, por estos días, cuesta hablar de otra cosa que no sea la energía eólica. Por las inversiones de miles de millones de pesos que llegarán, por los 300 puestos de trabajo que generará la construcción de cada parque eólico, por el impacto en los sectores del transporte y el comercio, pero sobre todo porque se advierte que el perfil económico del distrito está cambiando para siempre.

“Tenemos dos proyectos adjudicados, más otros dos previstos para la próxima licitación del programa RenovAr, uno en Algarrobo y otro en Argerich —se entusiasma el intendente Carlos Bevilacqua—. También hay otras ocho iniciativas en etapa de desarrollo técnico. Si se concretan esos 12 parques, tendremos otro Villarino”.

Medio en broma, medio en serio, el jefe comunal dice que “por fin tanto viento sirve para algo”. Sabe de lo que habla: las sequías aparecen en forma cíclica y, con el viento como aliado, hacen estragos en los campos, especialmente los de la castigada zona norte.

Ahora —vaya paradoja— el viento se perfila como un gran generador de inversiones y trabajo.

“El programa nacional RenovAr está posicionando a Villarino como el municipio más importante de la provincia de Buenos Aires en materia de generación de energía eólica, y el segundo del país después de La Rioja. Históricamente le hemos apuntado a las producciones tradicionales, pero este es el futuro”, resalta Bevilacqua.

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-¿Por qué Villarino es tan especial?

-El mapa mundial de vientos muestra que Patagones, Villarino, Bahía Blanca y Tornquist constituyen una zona privilegiada para la generación de energía eólica. Y en el mundo, no sólo en Argentina. Viento hay en todos lados, pero aquí sopla a la velocidad óptima y en forma casi constante.

“A esto hay que sumarle el valor de la hectárea. En Tres Arroyos hay zonas con buenos vientos, pero la tierra es muy cara por su valor productivo. Aquí es mucho más barata”.

-¿La expectativa es que la construcción de cada parque eólico genere unos 300 puesto de trabajo durante al menos 18 meses?

-Sí, tal cual. Esa es la demanda en la etapa de instalación de los molinos. Por eso hemos articulado con la UOCRA para que se privilegie a los trabajadores de Villarino. Para la primera etapa ya se anotaron casi 150 personas.

-¿Cómo vislumbra que serán los próximos años?

-Un verdadero desafío. Este tipo de inversiones trae muchas bondades, pero también una serie de cambios que, si no son atendidos a tiempo, generan inconvenientes.

“Y el desafío no es sólo laboral. Hablamos de muchos vehículos y maquinarias en movimiento, durante muchos meses, demandando combustible, repuestos, insumos. El transporte de cada aerogenerador hará trabajar a 10 camiones, y sólo en La Castellana tenemos 30 molinos. Por eso también estamos hablando mucho con las empresas intervinientes, a fin de impulsar el compre local”.

-¿Y una vez que termine la etapa de construcción?

-Ahí la situación cambia, porque cada parque lo manejarán 15 personas. Igualmente, siempre se generarán empleos indirectos relacionados con el mantenimiento de los predios, limpieza de las instalaciones y arreglo de caminos de acceso. Yo calculo que, una vez que estén terminados, los cuatro parques generarán 80 puestos de trabajo, muchos de ellos con salarios importantes.

-En una entrevista hecha cuando asumió, dijo que el tema que más lo preocupaba era la falta de empleo. ¿Sigue pensando lo mismo?

-El panorama cambió, pero hay que seguir trabajando. Este municipio tiene una estructura chica, y no es fácil dar respuesta en ese aspecto. Por eso hemos creado un área de Emprendedores y de Planificación Estratégica, para que tenga mayor impulso el sector industrial planificado de cada localidad.

“También hemos creado una cooperativa forestal que, gracias a un programa internacional, hoy tiene 50 miembros y en poco tiempo más tendrá 100. Tenemos 28 puestos más en una cooperativa que fabrica baldosas y adoquines. A todo esto le vamos a sumar los puestos que generen los parques eólicos, pero igual vamos a seguir trabajando para que haya cada vez más empleo”.

-¿Qué importancia tiene para Villarino que la Provincia la reconozca como parte de la Patagonia bonaerense?

-Fundamental. Nos daría herramientas para atraer inversiones en un distrito que necesita posicionarse de otra manera en el aspecto económico.

-¿Tiene confianza en que la ley va a ser sancionada?

-Yo creo que sí, más allá de las idas y vueltas que ha tenido el proyecto. El Frente Renovador asumió el compromiso de apoyarlo a fondo. Después veremos qué sucede, porque el Ejecutivo tiene una posición más rígida en cuanto a estas iniciativas.

-¿Ha tenido contacto con algún funcionario por este tema?

-Hace 40 días estuvimos con el ministro de Economía, Hernán Lacunza, para fundamentar nuestra posición.

-¿Por qué dice que el Ejecutivo provincial tiene una postura rígida?

-Porque ellos hablan de los 160 millones de pesos que dejarían de percibir por las exenciones impositivas que contempla la ley. La realidad es que hoy tampoco los recaudan, porque mucha gente no los paga.

-Cuando asumió habló de una gran deuda heredada de la gestión anterior…

-Sí. Llegué al cargo con una deuda flotante de 8 millones de pesos.

-¿Pudo resolver ese pasivo?

-Sí, pero a costa de recortar gastos durante un año. Hicimos un esfuerzo muy grande, y para agosto de 2016 el 90% ya lo habíamos cancelado. Hoy pagamos a 45 o 50 días. Varios me sugirieron aplazar los pagos, pero traté de honrar las deudas, por más que no las habíamos generado nosotros. Los dirigentes tenemos que ser creíbles.

-¿Está solucionado el problema de agua en Médanos?

-Está encaminado. Cuando asumí pensé que el problema estaba resuelto, pero la obra no estaba terminada. En enero de 2016 hicieron algunos trabajos y ahí sí la obra pasó a ABSA terminada.

“En febrero del año pasado pedimos que la batería de pozos de Las Escobas se pusiera a punto, lo que implicaba poner en marcha 15 de 20 pozos, ya que sólo 5 andaban. Con los pozos de La Mascota pasó lo mismo: 3 de 4 no funcionaban. En diciembre del año pasado hicimos todo y pudimos pasar el verano 2015-2016 sin mayores problemas”.

-¿Queda algo para hacer?

-La automatización de los pozos de Las Escobas, la incorporación de tecnología a los pozos de La Mascota y la ejecución de un pozo más para ampliar el caudal. La idea es que no tengamos que pedir más el acarreo de agua desde Bahía Blanca.

-Todavía mucha gente lo recuerda repartiendo agua por la ciudad el 31 de diciembre de 2015…

-Je… tengo una anécdota. El 25 de diciembre de aquel año, a eso de las 15, me llama Sergio Massa para saludarme. Hacía como 40 grados de calor, y arrancó preguntándome qué andaba haciendo. “¡Estoy de empleado de ABSA! ¡Estoy repartiendo agua!”, le contesté. Hoy me acuerdo y me río, pero en ese momento no lo podía creer.

-Otro de los temas que planteó como prioritario, al inicio de su gestión, era el de la seguridad. ¿Está satisfecho con los avances que ha logrado?

-En líneas generales sí, pero en seguridad hay que trabajar día a día. Quiero llegar a 2019 con un anillo de controles y fuerte presencia de las fuerzas de seguridad en el puente Patagones-Villarino, el kilómetro 714 de la ruta 3 y el límite de Villarino con La Pampa. Dentro de este anillo hay que trabajar con gente sana y comprometida con lo que hace, bajar mensajes claros y trabajar permanentemente por los recursos.

-Ha recibido muchas críticas por los controles que se hacen en las rutas…

-La verdad, prefiero que me critiquen porque molesto a alguien y no porque el Estado municipal está ausente. No vamos a dar marcha atrás en ese aspecto, porque hay vidas en juego. Una muestra de eso son las inversiones que hemos hecho en alcoholímetros y equipos para medir el consumo de drogas en los conductores.

-¿Han mejorado los recursos para la policía?

-Bueno, cuando asumí el piso de la comisaría de Algarrobo se caía por el hundimiento de un pozo ciego. Hoy, con el Fondo Provincial de Seguridad, la estamos haciendo de nuevo con una inversión de 3 millones de pesos. También estamos invirtiendo más de 2 millones de pesos en la comisaría de Pedro Luro y compramos tres autos para los inspectores de tránsito en el acceso a las localidades.

«La clave de la seguridad es tener presencia en sitios críticos, y para eso hay que darle herramientas adecuadas al personal».

Programa de sustentabilidad ambiental

Con el respaldo del Banco Mundial y Naciones Unidas

-¿Cómo marcha el programa ambiental con el Banco Mundial y Naciones Unidas?

-Muy bien. Es un plan que nos da mucho orgullo, porque es la primera vez en la historia en que Villarino se suma a un plan internacional de esta envergadura, y con varias áreas y ministerios del gobierno nacional involucrados.

-¿Se están cumpliendo los objetivos?

-A priori, se generaron 50 puestos de trabajo en una cooperativa forestal que trabajan en dos proyectos: el fortalecimiento del vivero de Argerich y la creación de cortinas forestales. Dentro de un mes y medio va a comenzar la creación de 15 áreas forestadas en las rutas 3 y 22, y en poco tiempo más se van a generar otros 50 puestos de trabajo.

-¿La idea es recuperar el vivero de Argerich?

-Sí. Queremos que vuelva a ser un referente en la región. Unos 40 o 50 años atrás ocupaba un rol fundamental en el Instituto Forestal Nacional, pero luego fue perdiendo espacio y terminó siendo utilizado como subdelegación municipal. Mi idea es revivirlo. No sólo en cuanto a la cantidad de ejemplares, sino en el mejoramiento de la infraestructura. En el predio hay casonas muy hermosas, que se está restaurando con fondos municipales.

«Además, estamos renovando el riego y los servicios, y gracias al convenio con el Banco Mundial logramos incorporar maquinaria vial y equipamiento.

“El vivero llegó a tener un stock de un millón de plantas y abastecía a todo el sur argentino. ¿Por qué no pensar que se puede recuperar eso?»-¿Piensa ampliar el programa de acceso a las nuevas tecnologías a través de los Centros de Desarrollo Infantil del distrito?

-Sin dudas, y dentro de muy poco. Ya lo hemos implementado en los CDI de Algarrobo y Mayor Buratovich, con mucho éxito, y para agosto estarán incorporados los de Pedro Luro, Médanos e Hilario Ascasubi.

«Queremos llegar a unos 500 chicos, y que todos tengan acceso a internet mediante tablets, smart tv y notebooks».

-¿Cómo surgió?

-De un proyecto que me presentó Javier Steinke (subsecretario de Gestión Pública del municipio). Me pareció algo novedoso y de gran valor, y lo lanzamos.

“Este programa es un orgullo. Para mí es una satisfacción enorme ver los logros que van teniendo los chicos, porque estamos hablando de eliminar la brecha entre los que pueden acceder a una computadora o a una tablet, y los que no pueden”.

-¿A qué chicos apuntan?

-Bueno, a los CDI van chicos de 45 días a 15 años de edad. Por supuesto que los más chiquitos no manejan las tecnologías, pero el personal municipal está capacitado para ir enseñándoles a los chicos cómo utilizar la tecnología según la edad, tanto para jugar como para aprender.

-¿Qué pensó cuando la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones le dio un reconocimiento en Colombia por este plan?

-No me lo esperaba, pero reconozco que el proyecto me parece fantástico. Por lo novedoso y porque hace a la inclusión e igualdad.

Fuente: La Nueva.