La Irena llega a esa conclusión en su informe titulado ‘Beneficios de la energía renovable: midiendo la rentabilidad’, publicado la semana pasada y que se constituye en una primera estimación global de los efectos macroeconómicos del despliegue de la energía renovable.

Este análisis evidencia de manera convincente que la energía renovable que se necesita no solo mitigaría el cambio climático, sino que también estimularía la economía, mejoraría el bienestar humano e impulsaría el empleo en todo el mundo”, sostiene Adnan Z. Amin, director de la Irena.

El documento estima que el impacto de la transición a las energías renovables para el bienestar humano sería tres o cuatro veces mayor que el impacto en el PIB, con un aumento del bienestar global del 3,7 por ciento.

Asimismo, el empleo en el sector de las energías renovables aumentaría de los 9,2 millones de puestos de trabajo de la actualidad a 24 millones en el 2030. Este despliegue también conllevaría cambios en los patrones comerciales: se reducirían las importaciones de petróleo y gas, lo que tendría beneficios para los mayores importadores como Japón, India, Corea del Sur y la Unión Europea. Otra reducción de importaciones se vería en el sector del carbón.

Por la diversificación económica también se beneficiarían los exportadores de combustibles fósiles.