Sergio Massa no tiene experiencia ni proyectos presentados sobre energías renovables. En Tigre, distrito que está bajo su conducción, tampoco se conocen programas para utilizar equipos solares o eólicos.

Según se desprende de información del congreso, en 2014 faltó al 70 por ciento de las votaciones y no fue a ninguna de las reuniones de comisión que le correspondieron. Fue de los diputados que menos propuestas presentó: no alcanza a 20.

Sin embargo, esta semana mantuvo un encuentro con el embajador de los Estados Unidos en Argentina, Noah Mamet, que entre otros temas, trataron sus impresiones respecto de las potencialidades de Argentina en materia de tecnología y energías renovables.

¿Es creíble su discurso? ¿Qué actitud tomaría si estuviese hoy sentado en el sillón de Rivadavia? La sensación en el sector es que no conoce del tema, como la mayoría de los legisladores y funcionarios.

El encuentro con el representante estadounidense se extendió por dos horas. No fue casual. Se dio justo mientras la presidente Cristina Fernández de Kirchner, gestiona con China financiación para proyectos de energía hidroeléctrica y eólica, telecomunicaciones e infraestructura.

«Es políticamente correcto y muy cool hablar de las energías renovables”, disparó Cristina mientras tentaba a los chinos a invertir en el país. Fue una de las frases que más críticas desató en el sector. Cayó mal y desilusionó a muchos.

Las palabras de la presidente en Pekin se hicieron realidad, esta vez, en la boca de Sergio Massa. Se hizo el «cool», quedó bien con el gigante del norte, pero poco se sabe de su interés por las fuentes de generación alternativas. Un coqueteo electoral.