Finalizado 2017… ¿Qué balance realiza sobre el mercado?

El mandato de corte de gasoil con biodiesel en el mercado interno, por imperio del artículo 7 de la Ley 26.093 y sus normas complementarias, es de un 10 %. El cumplimiento efectivo promedio de este mandato por parte de las compañías petroleras, se ubica en torno al 90 %.

El abastecimiento de la demanda de biodiesel que efectúan las compañías petroleras para cumplir con dicho mandato, es efectuado actualmente por unas veintiocho empresas, de las cuales una gran mayoría son pymes y el resto, grandes que no están integradas a fábricas de aceite.

La capacidad instalada de la industria de biodiesel en Argentina es de alrededor de 4,5 millones  de toneladas. La ocupación de esa capacidad el año pasado y el actual, es de alrededor de una 60 %, computando una producción cercana a 1,7 millones de toneladas, de las cuales alrededor de 1,1 millones de toneladas se destinan al mercado interno y 1,6 millones de exportan.

¿Se está aprovechando esta capacidad?

El gran problema actual radica en que las exportaciones de biodiesel se destinaban en su gran mayoría a EE.UU. y desde agosto pasado, se aplicaron fuertes sanciones de corte proteccionista en ese mercado, que lo han cerrado técnicamente para nuestra industria. Desde el mismo mes también, la Unión Europea redujo los aranceles antidumping que injustamente había aplicado al biodiesel argentino y de Indonesia en 2013, luego que la OMC, a partir de un panel para resolución de diferendos abierto a pedido de Argentina, dictaminara que dicha medida había sido arbitraria por una serie de fundados motivos, y que por lo tanto, la UE debía recalcular dichos aranceles. Esta reducción de aranceles extraordinarios, permitió que lentamente Argentina volviera a exportar biodiesel a Europa (luego de alrededor de cuatro años sin poder exportar, hecho que produjo pérdidas de exportaciones por más de US$ 4000 millones), pero con precios muchos más bajos que los que podía exportar a EEUU, además de existir menores cantidades demandadas.

¿Cómo evolucionaron los precios?  

Como la economía de otras industrias que operan en el país, la de la industria de biodiesel soporta los problemas derivados de la alta inflación, los altos costos financieros, la alta presión tributaria –fundamentalmente aguas arriba de su cadena de valor-, la conflictividad sindical, la marginalidad, la inseguridad, etc. A ello se suma particularmente la inestabilidad en las reglas de juego.

¿Cómo es la situación de las grandes?

En el caso de las empresas grandes integradas, por el momento no abastecen la demanda de biodiesel en el mercado interno, por lo que la fijación de precios del biodiesel que efectúa el Ministerio de Energía, le resulta abstracto.

Para el resto de empresas habilitadas por dicho Ministerio, la determinación acerca de si el precio establecido oficialmente es razonable o no, depende de la estructura productiva de cada una –fluidez en el abastecimiento de materias primas e insumos, tecnología, escala, etc.-. En general, el precio recibido les ha permitido operar hasta el momento, aunque existieron períodos complicados, toda vez que las variables económicas involucradas en este negocio, fueron afectadas significativamente.

¿Qué cambios se esperan para 2018?

El panorama para 2018 se presenta complicado para la industria exportadora de biodiesel, dado la incertidumbre existente para establecer un nivel razonable de demanda en Europa, que llegue a absorber cantidades similares a las que absorbía EEUU, como así también por los precios del biodiesel que rigen en ese mercado, a lo que se suma una reciente medida del gobierno argentino, por la cual se aumentaron los derechos de exportación del biodiesel al 8 % nominal, a través de la emisión del Decreto 1025/17. A esto se suma que productores de biodiesel radicados en Europa, presionan a la CE para que abra una nueva investigación por una supuesta existencia de subsidio por parte de las exportaciones argentinas, y no hay que descartar que en el segundo semestre del año próximo, se produzcan novedades en este sentido, hecho que podría culminar con una nueva e injusta sanción.

¿Cambia en algo la situación las reformas fiscales que se aprobaron en el Congreso?

En el Boletín Oficial del 29 de diciembre pasado se publicó la Ley 27.430, con la reforma tributaria. Ese mismo día el Decreto 1112/17 promulga esta ley. En el Título IV de esta ley, artículos 129 a 148, se desarrolla la reforma en los Impuestos a los Combustibles, que entrará en vigencia a partir del 1 de abril próximo.

En el artículo 147 del citado Título IV de esta ley se deroga el Impuesto a la Transferencia e Importación de Gasoil –ITGO- Ley 26.028, como así también al Fondo Hídrico de Infraestructura Ley 26.181, al tiempo que el artículo 139 crea el Impuesto al Dióxido de Carbono.

De acuerdo a lo establecido en los artículos 133 y 139, los biocombustibles, tanto cuando integren mezclas o cuando se expendan en estado puro, no estarán gravados, sin que exista un límite temporal a este beneficio.

Considero positiva esta reforma para la industria de biocombustibles, porque en primer lugar, desgrava a estos productos sin límite temporal, tanto sea cuando integran cortes o se expenden puros, pero al mismo tiempo exterioriza con claridad que los impuestos a los combustibles gravan hidrocarburos, concepto que siempre fue así desde un inicio, pero por la falta de claridad de la legislación actual, se generaban dudas.

Desde el punto de vista comercial, la reforma posiciona mejor a los biocombustibles puros para el desarrollo de programas de venta directa con independencia del mandato de corte.

Por último destaco que el encuadre tributario del biodiesel que había establecido la Ley 26.942, con vigencia inicial hasta el 31/12/15, luego prorrogada sucesivamente hasta el 31/12/17 por Decretos 276/15, 630/16, y 1325/16, hasta la fecha no ha sido prorrogada nuevamente. En este sentido, resulta importante que ello ocurra al menos hasta el 31/03/18, para empalmar la desgravación del biodiesel hasta la entrada en vigencia de la Ley 27.430. Es de esperor que el Poder Ejecutivo solucione a la brevedad este vacío.

¿Hay clima para realizar inversiones?

No se espera una ola de fuertes inversiones en biodiesel, pero si algunas vinculadas al mejoramiento de calidad, mayor productividad de los procesos industriales, mejor aprovechamiento de subproductos varios y otras de tipo logísticas.

¿Podrá avanzar el uso de biodiesel en el transporte pesado? 

Considerando que en el mercado interno es técnicamente posible utilizar mezclas de gasoil con un 20 % de biodiesel para el transporte automotor de pasajeros, para el agro, para la generación eléctrica, y para el transporte automotor de cargas –incluso en mayores porcentajes para el uso en determinados motores o el uso de biodiesel puro en ciertos casos-, resulta fundamental que el Gobierno Nacional incluya este tema entre las prioridades de la agenda productiva que manejan los Ministerios de Energía, Agroindustria, Producción Ambiente y Transporte, y que el Ministerio de Hacienda al igual que la Jefatura de Gabinete, acompañe en este proceso.

Además, es importante que al momento de modificar los impuestos específicos que gravan a los combustibles minerales, se contemple la posibilidad de desarrollar estos nuevos usos de biodiesel, sin que queden contingencias tributarias para los vendedores, como ocurre actualmente.

También es importante que todas las empresas productoras de biocombustibles habilitadas por el Ministerio de Energía, puedan participar en un futuro de los nuevos programas que se implementen, procurándose que haya un tratamiento ecuánime en cuanto a las asignaciones de futuros cupos, en la determinación de los estándares de calidad, en la definición de precios internos de la compraventa de biocombustibles, en el cumplimiento de los mandatos por parte de las compañías petroleras, etc. Recordemos que dichos programas resultan muy importantes no solo para el biodiesel, sino también para el bioetanol –en este caso, a partir de la implementación de cortes con las naftas mayores al 12 % que rige actualmente, y de un programa de tipo Flex Fuel, que puede aggionarse a las carácterísticas de nuestro país-

Destaco que en Argentina se consumen alrededor de 14 millones de metros cúbicos anuales de gasoil para transporte, agro, industria, etc. y según el año, entre 1,8 y 2,5 millones de m3 adicionales para generación eléctrica. Por lo tanto, la implementación de un programa de intensificación del uso de biodiesel en Argentina, sería muy importante para la industria en general.

En este sentido, es muy importante el ensayo de uso de altos contenidos de biodiesel en el gasoil para uso en ómnibus y colectivos, que está realizando la Provincia de Santa Fe, en conjunto con varios expertos independientes y las cámaras CEPREB y CARBIO.

¿Qué gestiones están realizando desde la asociación ante el Gobierno?

Todas vinculadas a lo descrito previamente, que está en línea con la agenda productiva de la industria de biocombustibles en Argentina. Siempre, como postulado básico se necesitan reglas de juego claras y estables a largo plazo.