Bioeléctrica es una empresa que comenzó al revés que cualquier otro proyecto de energía renovable: primero, los inversores montaron la planta para luego hacer los trámites correspondientes para vender energía eléctrica al estado. Al riesgo lo tomaron con el afán de acelerar los procesos burocráticos con respecto a esta tecnología a gran escala, ya que no hay antecedentes de venta de energía a partir biogás en el país.

Durante la anterior gestión de gobierno, Bioeléctrica estuvo muy cerca de obtener un precio por MWh a través de la firma de un contrato de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés), pero no lo consiguieron. Con la nueva administración de Cambiemos pareciera que, momentáneamente, tendrán la misma suerte tras la sorpresiva suspensión de la Resolución 108.

Bioeléctrica tiene la capacidad de producir 1 MWh de energía a partir de 45 toneladas diarias del maíz y 5 toneladas de excremento. El proyecto, debido a la extensión de plazos, costó más del presupuesto previsto: 4,5 millones de dólares.

Ahora, los desarrolladores del emprendimiento ubicado en Río Cuarto, Córdoba, esperan una reunión con el subsecretario de Energía Renovable de la Nación, Sebastián Kind. Su intención será interiorizarse sobre cómo se reglamentará la nueva Ley 27.191 y precisiones sobre el nuevo mecanismos de subastas.

Sabemos que la biomasa es una de las patas estratégicas, además de la energía eólica y la fotovoltaica, en el objetivo de cumplimentar el 8 por ciento (de la matriz energética) con energías renovables al 2017”, indica el presidente de Bioeléctrica, Germán Di Bella, con esperanzas de un potencial crecimiento de la tecnología.

El empresario señala que la perspectiva de los emprendedores no es vender la energía eléctrica generada a grandes usuarios para que lleguen al cupo eléctrico del 8 por ciento con energías renovables exigido por la nueva Ley 27.191,  sino “buscar una asociación de productores agropecuarios en distintos lugares del país y vender la energía al estado”.

No sólo estamos convencidos de que se trata de una salida energética para el país muy viable sino que además es aumentar la demanda del maíz, un cultivo totalmente dejado de lado en estos últimos años y generarle valor agregado”, remata Di Bella.