Cristina Fernández de Kirchner, la presidente de Argentina, brindó un discurso en Pekín, China, ante representantes de compañías de todos los rubros, las de mayor peso en el mundo, a los fines de tentarlos para atraer inversiones. El objetivo de máxima era consolidar el financiamiento para las dos mega represas hidroeléctricas de Santa Cruz, Carlos Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que permitirían agregar al sistema 1.740 MW de potencia instalada; también para otra planta nuclear y Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos no convencionales.

Fue en este contexto que la principal mandataria expuso su visión sobre las energías alternativas: “es muy cool hablar de las energías alternativas renovables. Todos estamos con ellas. Estamos haciendo inversiones en un parque eólico, pero también como empresarios y dirigentes del Estado sabemos que la energía fósil va a ser durante los próximos 30, 40 o 50 años el gran motor que alimente la industria y los automóviles”.

Mientras tanto tenemos que tomar las decisiones estratégicas para tener las energías que vayan sustituyendo esa energía fósil“, disparó.Junto con la hidroeléctrica y la eólica, la energía nuclear para nosotros también es uno de los puntales en la sustitución de esa energía contaminante”, dijo Cristina.

Paso siguiente, comparó:De hecho, si uno compara los costos de la generación eléctrica en Francia,  con la generación energética en Italia, tenemos que Francia  tiene un 40 ó un 50 por ciento de costo energético menor que su vecino de Italia, y eso es en virtud del gran de desarrollo nuclear que han alcanzado”.

Este posicionamiento, generó diversas reacciones por parte de los promotores de una matriz diversa y limpia. Por su parte, Gustavo Gil, máximo referente en la materia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), manifestó: “es lamentable pensar que un horizonte de 30 o 40 años en materia de planificación energética se considere un plazo tan lejano que no merece la atención de hoy. Ese error es muy probable esté gestado por algunos mal intencionados que lucran con el estado actual de las cosas, y que incapaces de aceptar lo ineludible de la transición, sostienen que las renovables solo son un capricho de europeos cool”.

El experimentado Ing. René Galiano, también dio su punto de vista: “Es muy fácil poner como ejemplo a Francia, con sus 60 centrales atómicas, que tienen sumamente preocupada a su población, pero no habla de Alemania, que está bajando una a una a sus centrales atómicas reemplazándolas por fuentes renovables. Obviamente que el mundo seguirá dependiendo del petróleo por 30 años más, pero ¿en qué proporción cuando para esa época seamos alrededor de 9000 millones de habitantes? Una cosa es clara, están aceptando a regañadientes la diversificación de la matriz energética en base a la inclusión del inmenso potencial en renovables que tiene el país. Francamente lamentable”.

Sin emitir juicio de valor, Guillermo Malinow, Ingeniero y miembro del Consejo Directivo del Comité Argentino de Presas explicó los motivos de la asociación con China para proyectos de energía hidroeléctrica: “China tiene 50.000 plantas y produce el 19 por ciento de la energía hidroeléctrica mundial, ya en el año 2010 la potencia hidráulica instalada alcanzaba los 220.000 MW y producía una energía media anual de 690.000 GWh/año. Para el año 2020 prevén alcanzar una potencia hidráulica instalada de 300.000 MW. Con esto quiero decir que China es un país con una gran experiencia en la materia y se la respeta mucho en el plano internacional”.

Pablo Bertinat, referente del Observatorio de Energía y Sustentabilidad, docente de laUniversidad Tecnológica Nacional, máster en sistemas humanos ambientales e ingeniero eléctrico, analizó las declaraciones de Cristina Kirchner, desde una óptica social: “vivimos en la región una fiebre extractivista, agronegocios sojeros, minería depredadora e hidrocarburos, un combo necesario para sostener el modo de acumulación capitalista extremadamente depredador e inequitativo. Quienes apostamos a los gobiernos progresistas en toda la región apostamos a que estos gobiernos pudieran desafiar un futuro determinado por la fatalidad histórica».

Siguiendo la idea, planteó: “existe otra posibilidad para el desarrollo de la región y el país, pero para ello hay que desafiar el futuro y construir algo diferente a lo que conocemos. Esto significa rediscutir el modelo productivo y consecuentemente el modelo energético. ¿Es de imaginar por ejemplo que nuestro país debe tener dentro de dos décadas una industria automotriz más fuerte o más débil? ¿Qué sectores de la economía deben activarse y cuales desactivarse? Es imposible pensar en un modelo menos depredador si no avanzamos en usar menos materia y energía”.

En el sector energético el futuro se construye todos los días. Más allá de que haya una muy tibia apuesta por el sector eólico sería bueno que el gobierno haga el ejercicio de revisar los montos invertidos en hidrocarburos y nuclear versus renovables. Allí quedaría muy claro porque el futuro para el gobierno y muchos otros sectores tecnocráticos es fósil”, señaló Bertinat.

Por último, el especialista concluyó: “hoy los hidrocarburos son el pasado, el futuro se encuentra en la eficiencia y las fuentes renovables de energía acompañando un modelo productivo menos intensivo en energía pero mucho más equitativo”.

Nicolás Brown, referente de la actividad, fue también crítico de la posición de Cristina: «las renovables no son cool; son una solución genuina al problema de la energía desde el punto de vista económico, socio-político y ambiental. Hablar de energías renovables es «políticamente correcto» porque invertir en renovables es lo correcto«.

Y agregó: «Cristina menciona a la nuclear como una opción económica, cuando todos los costos de construcción de Atucha II fueron enormes, las renovables resultan mucho más económicas… y la menciona como energía «limpia», considerando los efectos de la contaminación por gases de efecto invernadero, pero sin considerar el impacto de la contaminación nuclear».