I. La paradoja del Cambio Climático

¿El Cambio Climático puede impulsar el desarrollo? Pues sí. Esta tendencia mundial ha provocado cada vez más que los países realmente interesados en contribuir con la disminución de gases de efecto invernadero inviertan en nuevas tecnologías de energías renovables.

Por un lado esto provoca el movimiento de toda una maquinaria de investigación y desarrollo que mueve millones de dólares. Pero este solo es un eslabón de la cadena; el siguiente eslabón es el desarrollo y construcción de la infraestructura necesaria para el aprovechamiento de energías de fuente renovable.

Esta infraestructura comporta la creación de empleo, suministro de energía para mover el aparato productivo, pago de tarifas para los operadores del servicio, etc. Hasta la década del 70, la tendencia había sido siempre el invertir más en industrias “sucias” como el carbón y el petróleo, sin embargo, desde la Declaración de Estocolmo en 1972 y su contenido ambiental, comienza a generase la conciencia de que quizás el ser humano está abusando del planeta.

Cuarenta y ocho años más tarde sabemos que sí estamos abusando del planeta y que los recursos no son eternos. Producto de este entendimiento es que en Centroamérica, cada país ha desarrollado sus propios planes de energía que sirven de base para la planificación energética para las próximas décadas, y , en teoría, son el insumo técnico e ideológico para la creación de normativa que promueva y facilite el desarrollo energías basadas en fuentes renovables. La meta: una mayor descarbonización de la economía.

Por lo general, en estas latitudes, hablamos mucho de la energía solar, la hidroeléctrica y la éolica. Es la Santa Trinidad de las energías renovables en Centroamérica por lo extendido de su uso. ¿Y la Geotermia?

A nivel mundial la capacidad geotérmica instalada a nivel global alcanzó 15,406 MW a fines del año 2019. Durante el año se agregaron 759 MW de capacidad, siendo uno de los mayores  crecimientos anuales en los últimos 20 años. Para finales de 2018, estos son los diez países con mayor utilización de la energía geotérmica:

• Estados Unidos – 3,676 MW – con 23 MW adicionales recién agregados antes de fin de año.

• Indonesia – 2,133 MW – 185 MW agregados en 2019.

• Filipinas – 1,918 MW

• Turquía – 1,526 MW – 179 MW añadidos en 2019.

• Nueva Zelanda – 1,005 MW – sin adiciones en 2019

• México – 962.7 MW – una adición de 27 MW, pero solo un crecimiento neto de 11.7 MW debido a la capacidad no operativa.

• Italia – 944 MW – con el clima político actual, este número podría no cambiar mucho pronto.

• Islandia – 755 MW – una adición de 5 MW que reemplaza una antigua planta de 3 MW.

• Kenia – 861 MW – Además de 193.3 MW, la mayor expansión por país en 2019.

• Japón – 601 MW – desarrollo continuo a pequeña escala y una adición más grande, un total de 51,6 MW agregados Curiosamente, dado su potencial Guatemala y Costa Rica podrían estar entre estos países.

II. Los Chapines viven sobre una caldera

De acuerdo con el Plan Nacional de Energía 2017-2032, Guatemala está determinada a la diversificación de su matriz energética y para ello, entendió que el fin debe ser “(…) reducir los impactos del cambio climático por medio de la disminución de Gases de Efecto Invernadero – en adelante: GEI- promoviendo el uso de tecnologías para la eficiencia y el ahorro energético; priorizando el uso de fuentes de energía renovable de manera sostenible para diversificar la matriz de generación de energía eléctrica, (…).”

Los guatemaltecos, a mi juicio, han sido capaces de importantes avances en implementar una normativa que permite al Estado llevar a cabo acciones en pro de una diversificación de su matriz sin poner todo el peso en el propio Estado. Su Plan Nacional de Energía es un ejemplo, se deriva del cumplimiento del artículo 18 de la a Ley Marco de Cambio Climático, tiene dentro de sus enfoques el aprovechamiento de los recursos naturales para la generación de energía, la promoción en la eficiencia y ahorro energético, como medidas de mitigación ante los efectos del cambio climático .

Por tal razón se comprende la siguiente disposición en el Plan Nacional de Energía guatemalteco en donde la geotermia es una opción para diversificar la matriz energética:

8.1.1 Acción 1. Diversificación de la Matriz Energética

Para tener una matriz energética diversificada, orientada hacia la utilización de los recursos renovables, es necesario añadir nuevas centrales de generación eléctrica al parque de generación del país.

La incorporación de estas nuevas centrales de generación que utilicen los recursos energéticos renovables; tales como el recurso hídrico, la energía solar, eólica, geotérmica y el potencial de la biomasa ayudarán a cubrir la demanda de energía eléctrica hacia el año 2032.

Según los Planes Indicativos de Generación y Transmisión del año 2016 y las licitaciones de adición de centrales de energía renovable por parte de la CNEE, la nueva potencia instalada de generación eléctrica que se incorporará al parque de generación, proveniente de 6,102.28 MW de las plantas candidatas; deberán generar un estimado de 16,153 GWh de energía para el año 2032.”

También promulgaron la Ley General de Electricidad y la Ley de Incentivos para el Desarrollo de Proyectos de Energía Renovable y sus respectivos reglamentos que admite la participación del sector privado.

¿Cuál es su potencial geotérmico? Revisadas varias publicaciones tenemos guarismos que van desde los 1000 MW hasta los 3000 MW, el número es incierto evidentemente.

Sin embargo, lo que sí es una realidad es que los Chapines están sobre una caldera cuya energía limpia puede y debe ser aprovechada por razones lógicas:diversificar su matriz energética, descarbonizar su economía y generar riqueza y empleo a través de la operación y desarrollo de centrales geotérmicas y de otra fuente renovable.

El avance hacia la meta es claro y decidido y queda demostrado en la interesante cantidad de proyectos que el MEM ha autorizado:

1. Proyecto Cerro Blanco con capacidad para 50 MW autorizado por 50 años en el 2015 en Jutiapa.
2. Proyecto el Ceibillo con una capacidad autorizada inicial de 25MW pero con un potencial estimado de 50MW. Fue autorizado por 25 años en el 2015.
3. Proyecto Mita con una licencia de 50 años para construir y operar
4. Planta Geotérmica Ortitlán en operación desde 2007 con un potencial estimado de entre 5 a 200 MW, con una capacidad mínima en operación de 20.5 MW.
5. Planta Geotérmica Orzunil I. Tiene un potencial de entre 24-50 MW con una potencia mínima de operación de 16 MW. Vale acotar que cuenta con un un contrato de compra venta de energía con la empresa industrial guatemalteca Orzunil I de Electricidad Limitada dedicada a la producción y suministro de energía eléctrica que opera desde el año de 1999.

Dato importante: los dueños de estas plantas son empresas privadas. Es la clara evidencia que una legislación moderna permite una cooperación con el sector privado el cual asume el riesgo y costo de las plantas, quitándole la presión al Estado de invertir parte del erario público en la diversificación de la matriz eléctrica para lograr las metas a corto, mediano y largo plazo.

III. ¿Y los Ticos?

A los costarricenses no les es desconocido el tema de la geotermia ni tampoco el uso de energía de fuentes renovables. Desde la creación del instituto mediante el Decreto Ley 449 de 1949, su cometido fue la explotación de la energía de hidráulica:

Artículo 1º.- Créase el Instituto Costarricense de Electricidad, en adelante llamado el Instituto, al cual se encomienda el desarrollo racional de las fuentes productoras de energía física que la Nación posee, en especial los recursos hidráulicos.

La responsabilidad fundamental del Instituto, ante los costarricenses será encauzar el aprovechamiento de la energía hidroeléctrica con el fin de fortalecer la economía nacional y promover el mayor bienestar del pueblo de Costa Rica.

Incluso, la primera planta de energía eléctrica costarricense entró en operación en 1884 (Planta Aranjuez). Esta mentalidad de “pensar en verde” se ha traducido en el Plan Nacional de energía 2015-2030 y el Plan Nacional de Descarbonización 2018-20150. Ambos son claros en continuar con el aprovechamiento de energías renovables y enfrentar “los grandes cambios que enfrenta la economía mundial, incluyendo la “cuarta revolución industrial”, destaca la necesidad de transitar hacia una economía sostenible con un desarrollo económico que no dañe el capital natural; esta informará las inversiones en infraestructura para ser competitivas.

Aunque la transición a una economía sin emisiones requiere de una transformación profunda, se destaca que Costa Rica ya ha logrado avances importantes en décadas previas, incluyendo una red eléctrica prácticamente libre de emisiones y muy bajas tasas de deforestación. Descarbonizar no es nuevo para el país, aunque se haya avanzado sin darle este nombre.”

Tampoco la geotermia nos es desconocida. Se estima que el país cuenta con un potencial de alrededor de más de 875 MW de los cuales explota menos de la cuarta parte, un 23%, ya que las normas actuales limitan la explotación de esta energía de poco impacto ambiental. Actualmente están en operación los siguientes proyectos:

1. Miravalles I (35 MW)
2. Miravalles II (55 MW)
3. Miravalles III (26 MW): es el resultado de una licitación pública internacional, adjudicada al consorcio formado por las empresas Oxbow Power Corporation, y Marubeni, en 1997. Ambas fundaron Geoenergía de Guanacaste Limitada para el desarrollo de este proyecto. Fue construida y operada bajo un esquema BOT y pasó a manos del ICE en marzo de 2015.
4. Las Pailas I (35 MW)
5. Las Pailas II (55 MW) que dicho sea de paso fue declarado el mejor proyecto geotérmico de Centroamérica y el Caribe.

En desarrollo está Borinquen I y II (55 MW cada uno). Se esperaba que entraría en operación el 2023 sin embargo se pospuso para 2026.

Respecto del tema de la Geotermia, solo se ha aprovechado la de “(…) alta entalpía y media entalpía, cuyo potencial se encuentra en las zonas cercanas a los volcanes, y dado que estos han sido constituidos como parques nacionales, existe una imposibilidad para explotar parte de ese potencial. Sin embargo, la geotermia de baja entalpía podría estar disponible en otros territorios del país, pero se requiere un marco regulatorio con el fin de permitir su explotación ya que actualmente solo el ICE está habilitado para eso según la Ley de geotermia.”

Es aquí donde el “ADN verde” de la matriz de energía costarricense encuentra dos importantes puntos de mejora:

a. El principio constitucional de legalidad establece que las instituciones públicas solo pueden hacer lo que les está expresamente permitido, incluyendo por supuesto al ICE.

b. Solo el ICE puede generar energía (salvo excepciones puntuales) y aprovechar fuentes de energía renovable, incluso la geotérmica. Considerando que el Decreto Ley de 1949 mencionado antes establece que el ICE solo podía aprovechar la fuerza hidráulica, en 1976 la Asamblea Legislativa costarricense promulga la Ley 5961: Ley que declara interés público Recursos Geotérmicos.

No es una ley muy compleja, solo contiene 4 artículos, destacándose que su primer artículo ordena que “(…) Las actividades concernientes estarán a cargo exclusivo del Instituto Costarricense de Electricidad, sin necesidad de permisos o concesiones de dependencia alguna del Estado.”

c. Sin embargo, se ha estimado que los sitios más aprovechables para proyectos de geotermia se encuentran en zonas pertenecientes a parques nacionales y gracias a la Ley 6084: Ley del Servicio de Parques Nacionales, de 1977, le impide al ICE aprovecharla. Un claro caso en el que el sistema complota contra sí mismo.

Siempre dentro del marco del monopolio, el Poder Ejecutivo y el Legislativo han promulgado poca normativa cuya intención es impulsar el desarrollo de la geotermia, sin embargo pone todo el peso en el ICE:

a. Decreto Ejecutivo No. 37405-MINAET: Declara de interés público las actividades de investigación científica, ambiental, social, turística y económica en el Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja. Artículo 1.

b. Ley 9254: Aprobación del convenio de cooperación para un préstamo sectorial para el desarrollo de la geotermia en Guanacaste con la Agencia De Cooperación Internacional de Japón y del contrato de financiación para el proyecto geotérmico Las Pailas II con el Banco Europeo de Inversiones, ambos con garantía estatal y suscritos por la República De Costa Rica y el Instituto Costarricense de Electricidad. Ya solo el nombre da una idea de su contenido y propósito.

c. Ley 7058: Contratos de Préstamo suscrito con el Banco Interamericano de Desarrollo, el Instituto Costarricense de Electricidad para el Proyecto Geotérmico de Miravalles

Resulta interesante que dentro de las 113 páginas del Plan Nacional de Descarbonización la palabra geotermia solo se menciona una vez. La realidad es que Costar Rica, como lo he expuesto en otras ocasiones, requiere remozar su normativa en materia de energía. El tema no se aborda integralmente.

Es más, en relación con la Geotermia de baja entalpía el Plan Nacional de Energía reconoce que entre los desafíos es contar “…con un marco regulatorio que permita la explotación de la geotermia de baja entalpía por parte de otros actores diferentes al Grupo ICE.” Como abogado costarricense en la materia ver que en una política pública oficial que aparezca esta afirmación es esperanzador y sobre todo sorprendente.

La problemática de Costa Rica es siempre la misma, se concentran todos los esfuerzos de generación y desarrollo de la matriz energética en el ICE sin permitir una mayor cooperación del sector privado gracias a una normativa desfazada que no sigue la tendencia de los demás países en Centroamérica. ¿Es conveniente?

Puede ser temprano para concluir que el sistema es una bomba de relojería a punto de explotar pero tampoco los costarricenses pueden permitirse llegar a ese punto (que lo diga Honduras y sus problemas con EEHSA).

La presidenta del ICE declaró respecto de las finanzas del Grupo en relación con el área de energía :

“Replantear las deudas es la principal arma del ICE para sanear sus finanzas, confirmó Irene Cañas, presidenta de la institución. Otros temas incluyen cerrar proyectos de generación, modernizar sus servicios de telecomunicaciones y reducir la planilla.

En cuanto a la deuda, se trataría de reducir el monto actual de unos $4,7 mil millones, lo que está casi al tope permitido por ley como porcentaje de su presupuesto. (…) Un 70% de la deuda del ICE está en dólares, un 22% en colones y el 8% restante en otra moneda.

El ICE, además, ordenó la suspensión indefinida del proyecto hidroeléctrico Diquís y la postergación del 2024 a 2026 del proyecto geotérmico Borinquen I para evitar pérdidas por baja demanda.
Su crecimiento en generación será más controlado, sin proyectos entre el 2022 y 2025.” (Subrayado no es del original)

Una normativa que pone todo el peso en los hombros del ICE es el reto primordial para Costa Rica. Derivando de lo declarado por la presidenta del ICE, es difícil que a corto plazo Costa Rica aproveche la geotermia con los beneficios que acarrea, sin contar el particular círculo perverso: el ente estatal no puede aprovechar alta o media entalpía en parques nacionales porque no se lo permite la ley.

No aprovecha la baja entalpía porque no lo tiene dentro de sus planes por las razones antes apuntadas y, encima de todo, el sector privado no puede porque no hay una norma que lo habilite.

¿Se está privando de incrementar sus posibilidades de exportación? Obvio que sí. Lo más difícil es que para los Ticos, de unos lustros a la fecha, el ponerse de acuerdo es una tarea hercúlea.

Es una pena que, teniendo tanto potencial, la única oportunidad del sector para “desarrollarse” es a través de una industria de generación distribuida que tiene al monopolio en contra y, si acaso, la venta de plantas privadas que solo le pueden vender al ICE. Así es más difícil que el sector eléctrico pueda contribuir a generar empleo y recursos frescos a través de impuestos.

Al ser estos recursos propiedad del Estado, cada país depende de un golpe de timón normativo que le toca a las autoridades políticas previo diálogo de alcances razonables.

Hasta que la normativa no se modernice con criterios más técnicos que políticos, Costa Rica puede perder cada vez más competitividad y privarse de lo beneficios que Guatemala puede estar obteniendo ya por aprovechar su caldera. Dos realidades con retos diferentes.