Desde la fundación de nuestra república ha existido la preocupación por el balance social y económico entre la región donde se ubica la sede del poder presidencial y las otras regiones del país. Diferentes alternativas se han implementado con el fin de mejorar el equilibrio entre nuestro centro político-económico y el resto del país, pero todavía queda mucho por hacer.

El sector de la energía es una de las actividades económicas que puede colaborar activamente en la descentralización de Chile, especialmente las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), las cuales -además de ser competitivas y limpias- tienen el beneficio de instalarse a lo largo de toda la franja nacional.

Chile cuenta con condiciones únicas y pone a nuestra disposición todas las fuentes de energías renovables en cantidades muy significativas: el sol, el viento, el calor de la tierra, los cursos de agua, las mareas y olas, además de la bioenergía. Una estimación gruesa de los recursos disponibles señala que, si se usara el potencial total de las distintas fuentes ERNC, se podría abastecer unas cien veces la demanda actual de energía eléctrica de Chile ¿La buena noticia? Que esta riqueza energética está desplegada en las diferentes regiones de nuestro país.

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Según un informe publicado en el año 2013 por el Ministerio de Energía, el 99,9% de los proyectos potenciales de fuentes eólicas, solares e hidroeléctricas se ubican fuera de la Región Metropolitana y de sus regiones directamente colindantes -Valparaíso y del Libertador Bernardo O’Higgins-, es decir son un ejemplo de descentralización. Más aún, y con datos incluso más cercanos, podemos asegurar que de los proyectos ERNC actualmente en operación, el 91% está instalado fuera del centro de Chile.

Estas cifras son un llamado para aprovechar, en beneficio del desarrollo regional, las fuentes limpias de energía existentes a lo largo de nuestro país como “un factor clave y estratégico para alcanzar las metas de desarrollo económico y social que nos hemos propuesto”, tal como lo señala la Política Energética 2050.

Las ERNC aportan a la creación de puestos de trabajo, además de utilizar bienes y servicios locales para la construcción y operación de sus centrales, pero, por sobre todo, otorgan una mayor competitividad a las industrias de todo tamaño que operan en las diferentes regiones a través de sus atractivos precios de la energía.

No cabe duda, las ERNC son un beneficio para todos los chilenos, sin excepción.