Al reconocer que el agua es un recurso natural crítico debe enfatizarse que sin ella la vida no podría existir y la gente no podría sobrevivir. Las presas han proporcionado a las personas una fuente confiable de agua y son estas obras las que permiten captar y almacenarla en los períodos de abundancia para luego usarla durante las épocas de escasez.

La disponibilidad de energía es esencial para el desarrollo socioeconómico de un país, hoy en día es abastecida principalmente por combustibles fósiles, es evidente que la sociedad debe tender a obtener la energía eléctrica sin emitir sustancias nocivas al aire. La fuente hidráulica, además de permitir el almacenamiento de agua y facilitar la producción de alimentos satisface tal consigna, pero debe admitirse que el logro de una vida mejor implica cambios en el medio natural.

El fin que debe alcanzar cualquier proyecto de desarrollo es el de obtener una mejora del bienestar humano sobre una base que sea viable económicamente, equitativa socialmente y sustentable ambientalmente. Todos provocan un cierto impacto sobre el medio natural y la población local, el interrogante es si los impactos potenciales son identificados de manera temprana durante el desarrollo del proyecto y si los mismos están bien gestionados y mitigados.

Para que un proyecto sea aceptable, la protección del ambiente debe ser tan determinante como la seguridad estructural. Debe ser analizada con el mismo nivel de importancia que se le asigna a la cuestión económica o la relativa a la ingeniería misma.

En el pasado se priorizaba atender las necesidades de agua y energía para las personas, pero hoy se reconoce la importancia del ambiente y la necesidad de una protección a largo plazo. Todo nuevo proyecto involucra el enfoque ambiental con un cúmulo de estudios interdisciplinarios que dan por resultado planes de mitigación, compensación, monitoreo y contingencias.

Desde los años ’80 se fue tomando cada vez más conciencia de la importancia de la evaluación como de la gestión de los impactos adversos atribuibles a estos proyectos y así fueron surgiendo nuevas exigencias en pos de la protección del medioambiente y de los aspectos sociales.

Al presente cabe analizar críticamente los avances logrados hasta aquí en el diseño, construcción, operación, mantenimiento y abandono de las grandes presas y plantear todo lo que necesita ser reelaborado y/o corregido en relación con el tratamiento medioambiental.

Se enfatiza sobre los impactos adversos de estas obras multipropósito, pero debe admitirse que las mismas, además de la generación hidroeléctrica, tienen impactos positivos para la comunidad, como ser: la provisión de agua para consumo humano, riego o uso industrial, la atenuación de crecidas, la recuperación de tierras anegables, la navegación fluvial, el turismo y la recreación, entre otros.

La tecnología de la industria hidroeléctrica ha recorrido un largo camino en términos de poder interpretar y mitigar efectos adversos sobre el medio ambiente y es hora de que como parte de las energías renovables se considere a la explotación hidroeléctrica como una energía limpia que puede proporcionar una gran reducción de las emisiones de gases nocivos que producen aquellas tecnologías que emplean combustibles fósiles.

MECANISMOS DE EVALUACIÓN DE LA SUSTENTABILIDAD

Con respecto a la sustentabilidad de los proyectos hidráulicos de gran escala destinados, entre otros usos, a almacenar agua y a producir energía hidroeléctrica, los organismos internacionales de financiación reconocen que el desarrollo es siempre un compromiso y para encontrar equilibrios aceptables para los grandes proyectos de infraestructura diversas instituciones de prestigio internacional vienen realizando esfuerzos para producir las mejoras necesarias en este tipo de emprendimientos como respuesta a las necesidades de la sociedad.

Muchas investigaciones fueron dirigidas a definir y comprender los problemas potenciales, sus consecuencias y las posibles medidas de mitigación, orientadas a evitar o corregir las consecuencias negativas y maximizar los resultados positivos.

La integración de las consideraciones ambientales y sociales en la planificación, diseño y operación de embalses y sistemas de energía hidroeléctrica es actualmente una práctica estándar en la mayoría de los países.

El valor de la identificación precoz y el análisis de los potenciales problemas ambientales y sociales, desde el principio de un proyecto, son ampliamente reconocidos como de importancia primordial para el desarrollo eficaz del mismo.

La industria hidroeléctrica ha realizado esfuerzos en tal sentido, en efecto la Asociación Internacional de Energía Hidroeléctrica (IHA) y la Agencia Internacional de Energía (IEA) han trabajado juntas para promover la capacitación y el intercambio de conocimientos y experiencias sobre mitigación de los impactos ambientales y sociales atribuibles a los proyectos involucrados.

La IHA ha gestado un Protocolo de Evaluación de la Sustentabilidad Hidroeléctrica, teniendo al tradicional estudio de evaluación de impacto ambiental (EIA) de los proyectos hidroeléctricos como punto de partida.

Tal protocolo plantea un proceso de mejora continua a través del funcionamiento del Foro de Evaluación de la Sustentabilidad Hidroeléctrica, grupo de trabajo multisectorial que cuenta con representantes de diferentes partes interesadasque buscaoperar en todo momentocontransparencia, buenavoluntad ypor consenso.

El Foro está integrado por representantes de los gobiernos de países desarrollados y en desarrollo, así como de instituciones financieras internacionales, organizaciones no gubernamentales y de la misma industria. Este proceso pretende ser mejorado mediante una iniciativa de revisión múltiple, resultando los gobiernos de Alemania, Islandia y Noruega los principales patrocinadores del Foro, con contribuciones financieras procedentes también de la International Hydropower Association (IHA), The Nature Conservancy (TNC), World Wild Foundation (WWF) y del Banco Mundial.

El “Foro de Evaluación de Sustentabilidad de la Hidroelectricidad” funciona en internet como una forma de colaboración de los representantes de diferentes sectores que tienen como objetivo desarrollar una herramienta de evaluación de la mejora de la sustentabilidad para medir y guiar el desempeño del sector hidroeléctrico, con base en las directrices de sustentabilidad hidroeléctricas y del protocolo de evaluación desarrollados por IHA.

El Protocolo de Evaluación de la Sustentabilidad de la Energía Hidroeléctrica

Esta herramienta está regulada por la Carta y por los Términos y Condiciones de Uso, documentos clave que están a disposición del público a través del sitio web http://www.hydrosustainability.org [1].

En el mismo se identifican y explican los aspectos importantes de la práctica sustentable de la industria hidroeléctrica, e identifican esquemas que muestran cómo se pueden abordar temas específicos, en resumen se pretende que se utilice como un foro de aprendizaje para ayudar al desarrollo sustentable y la operación continua de los proyectos hidroeléctricos.

El Protocolo de Evaluación de la Sustentabilidad de la Energía Hidroeléctrica proporciona un marco exhaustivo para evaluar nuevos proyectos hidroeléctricos, así como la gestión de los sistemas existentes, considerando aspectos tales como:

  1. I) TECNICOS
  • sitio de emplazamiento del proyecto y su diseño
  • recursos hídricos
  • planificación del llenado y gestión del embalse
  • aspectos de seguridad de la infraestructura
  • confiabilidad y eficiencia de los activos

 

  1. II) AMBIENTALES
  • caudales a erogar aguas abajo
  • erosión y sedimentación
  • calidad del agua
  • biodiversidad y especies invasivas
  • residuos, ruidos y calidad del aire

 

  1. III) SOCIALES
  • afectación a las comunidades y sus medios de vida
  • reasentamientos
  • comunidades indígenas
  • patrimonio cultural
  • salud pública

 

  1. IV) ECONÓMICOS Y FINANCIEROS
  • factibilidad económica
  • factibilidad financiera
  • beneficios del proyecto
  • obtención de los fondos

 

  1. V) INTEGRADORES
  • justificación de la necesidad y ajustes estratégicos
  • comunicación y consultas
  • gobernabilidad
  • manejo integrado del proyecto
  • gestión de los aspectos sociales y ambientales

 

La evaluación se realiza mediante el análisis de las cuatro etapas principales de desarrollo de un proyecto hidroeléctrico, a saber:

  1. a) etapa temprana: es una herramienta de análisis preliminar para evaluar el ambiente estratégico desde el cual surgen las propuestas de un proyecto hidroeléctrico.
  2. b) preparación: se evalúa esta etapa para poder analizar las investigaciones, la planificación y el diseño que se lleva a cabo para todos los aspectos del proyecto.
  3. c) ejecución: es una etapa durante la cual se evalúa la implementación de la construcción, el reasentamiento de pobladores, los aspectos ambientales y otros planes y compromisos de gestión.
  4. d) operación: finalmente en esta etapa se evalúa el funcionamiento del aprovechamiento hidroeléctrico.

Estas evaluaciones, que se basan en pruebas objetivas para crear un perfil de la sustentabilidad, son concentradas mediante el análisis de temas relevantes en relación con todos los proyectos hidroeléctricos, dependiendo de la etapa correspondiente en que se encuentran, para cubrir así todos los aspectos que interesan con la sustentabilidad.

El empleo de los procedimientos que forman parte de esta herramienta permite obtener una evaluación objetiva basada en la evidencia de los resultados de un proyecto y pretende servir de guía a los usuarios respecto de las cuestiones a tener en cuenta al analizar los diversos aspectos de sustentabilidad.

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[1] Hydropower Sustainability Assessment Protocol, International Hydropower Association, 2010