Las actividades de las empresas de la CEMA en varios aspectos revisten el carácter de esenciales, por su aporte a la operación de diversas plantas, el transporte y tratamiento de residuos, monitoreos, como la posible intervención ante incidentes ambientales.

La pandemia del coronavirus le ha generado un respiro al planeta, una de las consecuencias inesperadas ha sido un aire más limpio y la reducción en las emisiones de gases que contribuyen al cambio climático.

La parálisis industrial en países como China, la reducción del número y la frecuencia de vuelos entre distintos destinos, así como del tráfico vehicular interno y el encierro obligado en el que se encuentran miles de personas en varias ciudades del mundo, han permitido que se reduzca el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, entre otros. También pueden observarse mitigaciones en otros aspectos como la generación de residuos y efluentes.

La cuarentena en la que se encuentran algunas ciudades ha hecho que las calles permanezcan desiertas, y esto ha propiciado el ingreso de animales silvestres. En Venecia, el agua de los canales luce mucho más clara debido a la nula presencia de turistas y de tránsito náutico. Su calma ha permitido que cardúmenes de peces de varias especies ingresen a los canales. Estos son algunos de los ejemplos significativos de la renaturalización.

Sabemos que luego de esta grave crisis la economía mundial definitivamente no volverá a ser la misma. Los gobiernos implementarán medidas para reactivar la economía y para propiciar el regreso de los trabajadores a las plantas industriales y a las diversas actividades económicas y productivas.

Tanto en la situación actual, como en la futura, es que la CEMA quiere llamar la atención sobre la urgente necesidad de no descuidar la protección del ambiente mediante el uso de las mejores tecnologías disponibles, ya existentes en las industrias y en los diversos sectores de la economía, tanto en el medio urbano como en los del campo y las actividades extractivas.

La clave de esto estará en un cambio de comportamiento por parte de los consumidores, los actores económicos y los gobiernos, como resultado del impacto económico de la crisis y de una mayor toma de conciencia.

Esta pandemia debe servir, además, para generar una mayor conciencia social frente a la gestión ambiental que permita encaminar soluciones a aspectos pendientes en materia de resguardo y objetivos de desarrollo sostenible.

Nuestra fuerte recomendación es sostener el cambio cultural para afianzar el camino hacia una economía más sustentable