Redacto esta columna en un contexto inimaginable. Jamás pensé -y probablemente nadie- que nos tocaría vivir una experiencia como ésta. Una crisis internacional que golpea a todos los países sin respetar fronteras y que progresivamente alcanza a toda la sociedad con sus efectos en todas las actividades que conocíamos como “normales”, por ser lo habitual y esperado.

Se impone entonces una abrumadora realidad, de la que nadie se puede eximir, en la que se enfrenta una amenaza cuya expansión no sabemos bien cómo será y que tampoco sabemos cómo detenerla y neutralizarla. Seguramente las vacunas que puedan contener al COVID-19 llegarán en algún momento, pero también es una incógnita. En definitiva, tenemos una nueva normalidad, caracterizada por la incertidumbre y las restricciones de todo orden que resultan de la pandemia que nos afecta.

Frente a esto, la industria renovable que representamos también tiene mucho que decir.

Tenemos la convicción de que la salud de las personas es lo primero y, por lo tanto, como industria, apoyamos las medidas sanitarias que establezcan las autoridades pertinentes, como también las iniciativas propias de cada una de las empresas para sus equipos.

Sólo como ejemplo, fuimos testigos de cómo el sector inició anticipadamente la modalidad del trabajo remoto para resguardar a sus trabajadores y cómo están haciendo todos los esfuerzos y tomando todos los cuidados por aquellos que deben seguir en terreno para que la ciudadanía pueda obtener energía eléctrica que tanto necesitamos en este encierro.

En línea con lo anterior, y siendo el suministro eléctrico un servicio básico para nuestra sociedad, los esfuerzos de las empresas se han centrado en asegurar la continuidad de sus operaciones en los distintos rubros relacionados con el sector, como son la generación eléctrica, la operación de los sistemas de transmisión, el mantenimiento de las instalaciones, el avance de la construcción de las nuevas centrales ERNC necesarias para la transición energética y el suministro de elementos para las centrales en construcción, por mencionar -sin duda- unos pocos de los grandes esfuerzos que están llevando adelante.

Por supuesto, en estos casos, el principal desafío ha sido compatibilizar esas actividades preservando la salud y seguridad de los trabajadores.

Estamos seguros de que la humanidad va a superar el enorme desafío que implica neutralizar la amenaza del COVID19. Se tomarán las medidas sanitarias que sean necesarias, llegarán las vacunas y nuestra sociedad volverá a una nueva normalidad que, seguramente, será muy distinta a la existente antes de la pandemia.

El convencimiento de que vamos a superar la crisis también me hace pensar en la importancia de que las autoridades sean conscientes de que las medidas para enfrentar los efectos del COVID19 deben ser las necesarias, pero evitando la adopción de acciones de corto plazo que, siendo populares, podrían comprometer la viabilidad de mediano/largo plazo de algunos sectores de actividad que son fundamentales para el desarrollo económico sustentable de nuestro país, como es el nuestro.

Pienso que debemos ser optimistas y esperar que los aprendizajes adquiridos durante esta crisis nos conviertan en una sociedad más comprensiva y solidaria, que valore las ventajas de la cohesión social y que, en definitiva, esté convencida de que juntos podemos lograr mucho más que individualmente.

Desde ACERA seguiremos, como siempre, #JuntosConEnergía.

Carlos Finat D.
Director Ejecutivo
ACERA AG.