On Energy trabaja en 46 proyectos de almacenamiento detrás del medidor que totalizan 35 MW en Latam

Con especial apetito por México, Perú y Chile, la compañía enfocada en soluciones de energía integrales se propone seguir contribuyendo a la transición hacia un futuro energético más sostenible. Para ello, solicita un marco regulatorio con reglas claras que permita incentivar la actividad.


Gabriela Francovigh

Por

gabriela.francovigh@energiaestrategica.com

A pesar de que la regulación va por detrás de los avances de la tecnología, el almacenamiento de energía comienza a verse como una alternativa viable para evitar los vertimientos de energía y desaturar ciertos nodos de transmisión en Latinoamérica.

Si bien aún no se ha llegado a una consolidada madurez de costo de estos sistemas, la industria se está moviendo y los grandes jugadores del mundo están empezando a invertir en estas soluciones.

En línea con este creciente interés, On Energy, la empresa enfocada en la integración de sistemas de almacenamiento de energía a nivel comercial e industrial, planea seguir aumentando su presencia en la región

Con oficinas en Perú, México, Estados Unidos y Chile, la compañía se ha posicionado como un actor clave en el desarrollo de proyectos detrás del medidor, y tiene ambiciosos planes para el 2024.

En conversaciones con Energía Estratégica, Robin Vargas, Country Manager para Perú y Latam de On Energy, destaca: “En 2024 el objetivo es cerrar con 46 proyectos detrás del medidor, de los cuales la mayoría ya están con contratos firmados y están esperando para ejecutarse en Latinoamérica. Esto representa 35 MW renovables”.

Según Vargas, uno de los mercados más atractivos para la empresa es México, debido a su volumen y cercanía con Estados Unidos. En efecto, han desarrollado un sistema propio de UPS industrial para estabilizar las fábricas mexicanas, generando ahorros significativos y posicionándose como líder en el mercado mexicano.

“Hoy por hoy ese es nuestro producto estrella en México, no hay algo similar de las dimensiones que estamos diseñando. Además, son sistemas con un retorno de inversión rápido de aproximadamente 5 años”, afirma.

No obstante, el experto hizo hincapié en los desafíos que enfrenta la región para impulsar este tipo de tecnologías:  “El reto más grande es y seguirá siendo el marco regulatorio. A Latinoamérica le falta avanzar en normativas que impulsen el almacenamiento. El país que lleva la delantera en este aspecto es Chile pero debe seguir trabajando”, argumenta.

En este sentido, el ejecutivo alerta que en la mayoría de los mercados de Latinoamérica ni siquiera se reconoce al almacenamiento de energía como una tecnología competitiva. Por ello, llamó a que las autoridades políticas analicen los beneficios de estas aplicaciones y en base a eso estructuren una regulación que permita soluciones para maximizar esas virtudes. 

“En muchos países no existe un mercado de servicios complementarios y se complica el acceso al financiamiento. Por ello, urge avanzar en un marco regulatorio claro y preciso a largo plazo en toda América Latina”, concluye.

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