La Organización Latinoamericana de Energía y el Banco Interamericano de Desarrollo sostienen su postura sobre la importancia de la integración energética a nivel regional y durante la Semana de la Energía dieron detalles de los avances de los programas y sistemas implementados. 

Para el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC), el cual que engloba a seis países, casi 500.000 kilómetros cuadrados y cincuenta millones de habitantes, Arturo Alarcón, especialista senior de energía del BID, anticipó que se tiene prevista la construcción de un segundo circuito.

Y según explicó, “ampliará la capacidad hasta 600 MW – el primero permitió intercambios de 300 MW – incrementará la cantidad de energía que se comercializa y optimizará mucho más los procesos” y contará con apoyo del BID, aunque la definición de si se construye o no corresponde a las entidades regionales.

Por otro lado, Alarcón sostuvo que “el segundo punto importante es la interconexión Colombia – Panamá, la cual es clave porque eventualmente podría ayudar a lograr una integración desde México hasta Argentina”. 

“Se avanza con el estudio de impacto ambiental en el tramo marino y los terrestres de cada país, a la par de la armonización regulatoria. Y se pretende concluirlo a finales del próximo año e iniciar la construcción a partir del 2023”, agregó.

Por otro lado, Alexandra Planas, especialista senior en energía del BID, señaló que los próximos pasos de la hoja de ruta Sistema de Interconexión Eléctrica Andina (SINEA) son los siguientes:

  • Reglamentación (se aguarda aprobación a fin del 2021) y su adopción por parte de la CAN. A la vez que los países adecúen su normativa interna a las decisiones y reglamentos. 
  • El establecimiento del coordinador regional, donde Colombia será el primero a través de XM y se encuentran en la búsqueda de financiamiento para continuar con ello. 

A esto se debe sumar la construcción de la infraestructura que “permitirá el funcionamiento del mercado andino de corto plazo”. Y las “prioridades” son los 636 kilómetros de la línea de extra alta tensión Ecuador – Perú (500 kV), que va desde la subestación en El Chorrillo (Guayaquil, Ecuador) hasta la subestación La Niña (Piura, Perú). 

En este caso la capacidad máxima de transmisión sería de 1500 MW, bajo una inversión estimada de USD 850.000.000, y se prevé la aprobación del préstamo para la misma se dé para marzo de 2022. 

“En Perú se está definiendo la ubicación de la subestación en Piura y, una vez ello, podría avanzar con el proceso de licitación del programa. En tanto, en Ecuador creemos que en los próximos dos o tres meses tendremos un avance concreto en la definición de proyectos y un cronograma definitivo”, complementó José Ramón Gómez, especialista senior del BID. 

Mientras que el otro hecho relevante de la hoja de ruta del SINEA es “avanzar en los estudios de interconexiones Perú – Chile (220 kV entre Tacna y Arica) y estudio de alternativas de interconexión entre Chile y Bolivia”, según comentó Planas. 

Por último, en lo que respecta al Sistema de Integración Energética del Sur (SIESUR), desde el BID aclararon que se está llevando a cabo un estudio de impacto de la volatilidad del tipo de cambio sobre las transacciones entre los países, así como una hoja de ruta para los próximos diez años. 

“Será para fijar los objetivos de desarrollo de infraestructura y aprovechar las ya existentes, como así también en lo referido a ajustes o ecuaciones regulatorias como operativas para incrementar los intercambios y transacciones eléctricas entre países”, comentó Carlos Echevarría, especialista senior en energía del BID.

“Vemos como un reto promover todavía mayor infraestructura eléctrica en la región. A futuro hay una enorme potencialidad de que los intercambios se sigan multiplicando. Paraguay puede multiplicar x5 sus exportaciones al 2025, Chile x6, Uruguay puede triplicarlas”, añadió Guillermo Koutoudjian, director interino de Integración y Seguridad Energética de OLADE.