Se trata de la segunda vez en la que OLADE organiza un diálogo interagencias bajo modalidad virtual. En 2020 fue el primer encuentro, allí concluyeron que existe una calidad institucional muy grande en la región que respalda al sector energético el cual debe estar integrado a un modelo de desarrollo de los países junto a actores privados.

“Tenemos que seguir abogando por la transformación del sector energético con una orientación a más renovabilidad, mayor digitalización, almacenamiento y reformas en el espectro regulatorio junto al rol de los organismos internacionales para tratar de promover las transiciones energéticas que América Latina y el Caribe ya empiezan a transitar con intensidad”, remarcó Alfonso Blanco Bonilla, secretario ejecutivo de la OLADE.

Esta edición cobra especial relevancia por el tenor de los disertantes invitados, entre los que se encuentran representantes de la Agencia Internacional de Energía (IEA), Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), Asociación Regional de Empresas del Sector. Petróleo, Gas y Biocombustibles en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL), Alianza UNEP DTU, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, REN21 y la Comisión Europea.

Un detalle no menor, advertido por el secretario ejecutivo de la OLADE fue la equidad de género garantizada en ambas ediciones por la representatividad de hombres y mujeres entre los disertantes invitados.

“Seguimos con el mismo nivel de participación de mujeres en representación de las agencias con acción regional. Hoy, tenemos seis panelistas sobre un total de diez y de alguna forma esto refleja avances en el componente que es tan importante como lo es la equidad de género”, indicó Alfonso Blanco.

Después de Glasgow, ¿vamos a tener mayor ayuda financiera para las economías emergentes? ¿Son suficientes los mecanismos propuestos? ¿O nos quedamos cortos? Son algunas de las preguntas que planteó Blanco, quien ofició de moderador del encuentro.

Frases destacadas de los protagonistas

“Con los últimos compromisos que se anunciaron en la COP el objetivo de alcanzar los 100 mil millones de dólares anuales como mínimo para financiación climática es posible que no se consiga hasta dentro de un par de años”, Cristina Lobillo, directora de Política Energética en la Comisión Europea. 

“En la Unión Europea nos hubiera gustado que hubiera sido más ambicioso e introducir términos como Coal phase-out. Pero entendemos que todo es fruto de un consenso”, Cristina Lobillo, directora de Política Energética en la Comisión Europea.. 

“Las ambiciones pueden ser simplemente promesas vacías. Hay nivel de despliegue, nivel de inversión, nivel de mejoras pero cualquier métrica que se pueda elegir, la brecha de acción sigue estando abierta y debemos cerrarla lo más rápido posible”, Dan Dorner, jefe de la Secretaría de Clean Energy Ministerial. 

“Las iniciativas como la de los vehículos eléctricos, la descarbonización del sector industrial y otros tienen que encontrar centros de gravedad centrales que nos permitan asegurarnos que podemos lograr esas metas ambiciosas para llegar a aunar ambición con acción”, Dan Dorner, jefe de la Secretaría de Clean Energy Ministerial. 

“Los NDC requieren un proceso interno de implementación, en el sector energía esos tienen que convertirse en legislación nacional, planes específicos, regulaciones que habiliten la inversión y en el caso de América Latina va a tener que venir mucha del sector privado dada la situación fiscal que vemos en la región”, Marcelino Madrigal, especialista principal de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo. 

“Desde la COP de París hemos financiado 20 millones de dólares en financiamiento climático. Esto es más del 60% de todo el financiamiento climático de los multilaterales en la región. Somos un banco muy cercano a América Latina y un financiador clave de la transición energética”, Marcelino Madrigal, especialista principal de Energía del Banco Interamericano de Desarrollo. 

“Vemos como una oportunidad impulsar un cambio de modelo de crecimiento bastante radical hacia un modelo de crecimiento que sea más verde, más resiliente y más inclusivo y eso es de suma importancia para América Latina y el Caribe por que la crisis sí que resultó en una dependencia mayor a los combustibles fósiles y donde la desigualdad se profundizó”, Stephanie Gil, directora de prácticas para Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial.

“La descarbonización no es solo un tema relacionado con compromisos climáticos sino también con realidades económicas nacionales y con realidades de competencia a exportaciones a nivel internacional”, Stephanie Gil, directora de prácticas para Latinoamérica y el Caribe del Banco Mundial.

“Cuando hablamos de la integración de los recursos renovables eso lo debemos considerar en el contexto de largo plazo. Para 2050 creemos que es posible obtener altos niveles de energías renovables. Creemos que el sector del transporte, la construcción y la industria van a ser electrificados y veremos que el 90% de esa energía será renovable”, Binu Parthan, jefe de regiones de IRENA. 

“Estamos por lanzar en breve un estudio de flexibilidad para América Central. Estamos haciendo un estudio similar para América del Sur pero de transición energética que también incluye un análisis de flexibilidad. Así que eso se puede aplicar a los sistemas y ver qué se puede hacer para incluir estos recursos renovables a los sistemas ya existentes para darles opciones a los legisladores y diseñadores de políticas”, Binu Parthan, jefe de regiones de IRENA. 

“No todas las ambiciones están reflejadas en políticas concretas, en estrategias, en planes, que puedan llevar a cabo una transición que permita llevar a cabo los objetivos. Entonces, es importante enfatizar que aunque se ha cerrado el gap desde el punto de vista de la ambición no se ha cerrado de la misma manera desde el punto de vista de la implementación y esto es realmente urgente”, Araceli Fernandez Pales, jefa de Unidad de Tecnología e Innovación de la IEA. 

“El sector aéreo, marítimo y transporte pesado por carretera de larga distancia en menor o mayor medida presentan retos adicionales respecto a una electrificación directa y aparecen soluciones técnicas que pueden divergir de la electrificación directa como el hidrógeno de bajo carbono a través de electrólisis”, Araceli Fernandez Pales, jefa de Unidad de Tecnología e Innovación de la IEA. 

“Es importante considerar también que las políticas gubernamentales destinadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al consumo energético también respeten el concepto de neutralidad tecnológica incentivando a la competencia y a la innovación”, Irene Alfaro, directora de Dowstream de ARPEL.

“Tenemos que considerar que las matrices energéticas van a ser diversas y no vamos a tener una sola fuente que solucione este proceso. Acá, vamos a tener que contar con todas las fuentes disponibles en la región para llegar a matrices energéticas más limpias de manera exitosa. Por eso, es importante que los caminos de financiamiento no se cierren”, Irene Alfaro, directora de Dowstream de ARPEL.

“Como ecosistemas y actores tenemos que complementarnos y tratar de hacer que la energía renovable sea la nueva norma”, Rana Adib, directora ejecutiva de REN21. 

“En el sector energético se debe cambiar de los combustibles fósiles a renovables y luego se trata de mejorar siendo resiliente, siendo eficiente y también efectivos desde el punto de vista de los costos”, Rana Adib, directora ejecutiva de REN21. 

«Es importante destacar el esfuerzo que están haciendo los municipios en temas de alumbrado público, edificios, introducción de vehículos eléctricos en sus flotas. A ellos también debe llegar el financiamiento”, Gabriela Prata Dias, directora de UNEP-DTU. 

“Es necesario destacar políticas de estándares mínimos para productos que utilizan energía, estos equipos podrían representar 9 mil millones de dolares que se podrían ahorrar en la región de América Latina y el Caribe al 2030, eso es equivalente a ahorrarnos la construcción de 35 centrales de producción eléctrica de 500 MW”, Gabriela Prata Dias, directora de UNEP-DTU.