La senadora nacional por el Movimiento Popular Neuquino, Carmen Lucila Crexell, presentó un proyecto de Ley ante ambas cámaras del Congreso con el fin de modificar las leyes 26.190 y 25.019. Bajo el número de expediente S-2818/14, considera que el carácter renovable de las centrales hidroeléctricas, debe ser determinado por una potencia instalada acorde al espejo de agua del embalse y no mediante límites impuestos por una normativa.

El objetivo de la propuesta es que se pueda cuantificar la reducción de emisiones en fuentes renovables conectadas a la red eléctrica, a través de la metodología ACM 0002 – Versión 15. Ésta se encuentra avalada por Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y es la más apta para el caso.

En pos del objetivo, la reforma contempla dos alteraciones puntuales. En principio, sustituir el Inciso b) del Art. 4°, 26.019 – que establece una potencia máxima para plantas hidroeléctricas de 30MW – por un apartado donde se determine que el límite sea el resultado de los métodos antes mencionados.

Para Crexell la redacción actual no propicia iniciativas de mayor magnitud.  “Si bien este límite de potencia es utilizado por países de la región como Brasil, a través del Programa de Incentivos para fuentes alternativas de Energía Eléctrica (PROINFA), resulta restrictivo e injusto con proyectos de mayor potencia instalada y con menor grado de impacto ambiental”, se lee en el proyecto.

En segundo lugar, la funcionaria propone cambiar el Inciso IV del Artículo 5°, 25.019. Este dispone una remuneración de hasta $0,015 por kW/h generados por sistemas de hasta 30MW de potencia, que vuelquen su energía al mercado mayorista o en servicios públicos. En este sentido, la intención es adecuar los máximos de potencia, acorde a lo dispuesto en la primera modificación.

Las modificaciones se enmarcan en un interés por mejorar la legislación sancionada en diciembre de 2006 con la mira puesta en la crisis energética y dar impulso a los recursos renovables. De acuerdo con Crexell, el predominio del gas natural “tiene en el futuro una condición de riesgo en términos de estrategia de mediano y largo plazo en relación al progresivo consumo de energía”.

De acuerdo con Agustín Ferrara, director de mesas de entrada del Senado de la Nación, el expediente ingresó el pasado 11 de septiembre y fue girado a la Comisión de Minería, Energía y Combustibles. “Está siendo estudiado por funcionarios del sector y hasta el momento no tuvo dictamen”, aseguró.

Sobre la metodología

Según especifica el proyecto, ésta puede aplicarse directamente a las unidades de generación hidroeléctrica cuando se cumpla con ciertas condiciones. El mecanismo permite definir la ‘densidad de potencia’ mediante ecuaciones matemáticas: si los niveles resultantes del cálculo superan los 4 W/m2 se tratará de un proyecto capaz de ser considerado como fuente renovable.

A posteriori, se emplearán recursos para calcular las emisiones del embalse, que servirán para definir la potencia instalada de las centrales hidroeléctricas.

Según la Senadora: “Utilizando la metodología ACM 0002 – Versión 15 para varios centrales emplazadas sobre la cuenca del río Limay y Neuquén, puede verse que algunas de ellas tienen una potencia instalada mucho mayor a 30 MW y que, sin embargo, podrían ser consideradas fuentes renovables bajo dicha metodología”.